27 de febrero 2013 - 00:00

Pavor en los mercados y rezo en Europa

Milán - Los mercados financieros europeos sufrieron ayer el impacto de la incertidumbre política que dejaron las urnas en Italia. El descalabro empezó por Milán (-4,89%). A su vez, Madrid perdió un 3,2%; París, un 2,67%; Fráncfort, un 2,27% y Londres, un 1,34%.

"La amenaza de posibles repercusiones de las elecciones italianas siempre ha sido una posibilidad y hoy se ha convertido en realidad. El impasse (político) deja al endeudado país sin Gobierno en un momento en que debe llevar a cabo una agenda considerable de reformas para evitar seguir el camino de otros países de la zona euro que han pedido rescate", comentó Angus Campbell, de Capital Spreads.

"Por el momento, la hoja de ruta de las reformas en Italia acaba de toparse contra un muro. Independientemente de la forma que adopte el Gobierno, tendrá que establecer prioridades y buscar un acuerdo político sobre una reforma electoral, abriendo la vía a nuevas elecciones", dijo por su parte Eoin Ryan, analista de IHS Global Insight.

Por su parte, el euro cayó a u$s 1,3018, su nivel más bajo en siete semanas, antes de recuperarse a un nivel de u$s 1,3065 al cierre de las operaciones.

Así, el rendimiento de la deuda italiana y la española aumentó. La tasa a 10 años de Italia subió al 4,890% y la de España, al 5,361%.

El Tesoro italiano, que en la mañana había emitido 8.750 millones de euros a seis meses, pagó los intereses más altos desde octubre, pero el verdadero test de confianza será el de hoy, cuando emita deuda a 5 y 10 años.

En España, otro país en dificultades en la zona euro, el ministro de Economía, Luis de Guindos, admitió que el riesgo de inestabilidad política resultante de las elecciones en Italia tiene un efecto de contagio en los mercados, pero espera que sea de "corto plazo". "Lo que es bueno para Italia es bueno para España", dijo.

De su lado, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang ShTMuble, deseó que Italia se dote de un "Gobierno estable" y dijo no estar "francamente alegre" con el resultado de las elecciones. Las mismas palabras utilizó el ministro de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, cuyo Gobierno, que comanda la conservadora Angela Merkel, no había ocultado la preferencia por el "técnico" Mario Monti, que realizó una mala elección y salió cuarto.

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