5 de abril 2013 - 00:00

Pearl Jam actuó para más de 60.000 fans

Eddie Vedder, líder de Pearl Jam, durante el multitudinario recital que ofreció la banda de Seattle en  la Costanera Sur.
Eddie Vedder, líder de Pearl Jam, durante el multitudinario recital que ofreció la banda de Seattle en la Costanera Sur.
Actuación de Pearl Jam. Con Eddie Vedder (voz, guitarra), Mike McCready (guitarra), Stone Gossard (guitarra), Jeff Ament (bajo), Matt Cameron (batería) y Kenneth "Boom" Gaspar (teclados). (Pepsi Music, Costanera Sur; 3 de abril).



Armada como banda en Seattle a principio de la década del '90, Pearl Jam forma parte de una escena que el mundo del rock denomina "grunge" -o, inclusive, "sonido de Seattle"-, algo que da cuenta de un estilo de rock duro pero alternativo -al menos en el comienzo-, emparentado con los internacionales hardcore, metal y punk aunque con sus particularidades. La Argentina, y en particular Buenos Aires, es una plaza muy afecta a este tipo de repertorios, al punto que la primera vez que el vocalista Eddie Vedder vino a nuestro país lo hizo como invitado sorpresa de sus amigos The Ramones. Luego, llegarían dos veces para actuar por aquí, ya como Pearl Jam: una vez en la cancha de Ferro y una segunda en el estadio único de La Plata.

Así. con esa actitud rebelde que los ha mantenido siempre como chicos malos dentro de la industria -por caso, se resisten a los videos promocionales y hasta plantearon el boicot a la empresa Ticketmaster- llegaron esta vez para tocar en el cierre de un festival que tuvo poco de tal. Porque así como en la muy lluviosa primera noche quienes se llegaron al descampado de la Costanera Sur lo hicieron sobre todo para escuchar a Catupecu Machu -20.000 personas según los organizadores, aunque otras fuentes confiables hablan de números significativamente menores-, en la segunda jornada, esta vez sí ampliamente multitudinaria -63.000 en la versión de prensa- el motivo excluyente fue Pearl Jam. A la gran mayoría que llegó sobre la hora le interesó poco la larga caravana de artistas que tocaron antes -muchos no tenían siquiera idea de quiénes eran- o las "atracciones" -cine, juegos, etc.- que poco tenían de atractivo en medio del barro que dejaron la tormenta y lo muy bajo de esas tierras ganadas al río en épocas de la fallida Ciudad Deportiva boquense.

Por lo demás, nadie puede haberse sentido defraudado por un grupo que entrega, siempre, lo que su público va a buscar. Rock descarnado, una banda que suena sólida y fresca aún en su altísimo profesionalismo, un cantante que ocupa el frente del escenario, un despliegue "rockero" de guitarrista y baterista. Y un repertorio que fue llamativamente distinto del habían presentado pocos días atrás en Brasil, que arrancó con "Release", "Even Flow" y "Lukin" y terminó dos horas después con "Yellow Ledbetter", y que, en el medio, tuvo piezas como "Jeremy", "Wishlist", "Daughter", "Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town", "Believe in Miracles" o "Alive". Fue un show intenso que permitió el lucimiento de todos los integrantes y en el que no faltó la alusión a la desgracia de la inundación platense, lugar en el que habían tocado apenas un año y medio atrás. Fue el concierto de un grupo que no necesita de grandes parafernalias escenográficas aun cuando toque en espacios tan grandes y que, pese a que hace rato dejó de ser una experiencia alternativa, no fue deglutido por el mercado.

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