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Pelea comercial con Brasil será tema en cumbre Lula-Cristina
SE ENCONTRARÁN EN 20 DÍAS EN BRASILIA. CAMBIA LA AGENDA SE ENCONTRARÁN EN 20 DÍAS EN BRASILIA. CAMBIA LA AGENDA PROGRAMADA DE ANTEMANO
Cristina, la invitada; Lula el anfitrión
Desde el Gobierno brasileño, además, se blanqueó ayer la situación. El ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Miguel Jorge, confirmó que su país reanudó la semana pasada la práctica de exigir licencias no automáticas para la importación de productos argentinos. Según el funcionario, la medida no es una represalia a las trabas vía licencias no automáticas adoptadas por la Argentina desde el año pasado para demorar la importación de alrededor de un centenar de productos brasileños, pero luego admitió que espera que las autoridades de Buenos Aires revisen esa política.
Jorge aseguró que la exigencia de licencias no automáticas, cuya tramitación requiere de un plazo de entre 30 y 60 días, no viola las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y declinó confirmar cuáles productos argentinos se verán afectados por la medida.
Políticas de castigo
Brasilia aclaró, además, que las trabas brasileñas no se deben exclusivamente a estas paraarancelarias, sino que responden más a la política de castigo a las compañías de ese país radicadas en la Argentina y que sólo pueden importar mercadería si exportan por la misma cantidad de dólares. Este «paquete productivo» tiene el copyright de Guillermo Moreno, y obviamente el aval de Néstor Kirchner, con lo cual se trata de una política inflexible, al menos por ahora.
La Argentina expresó ayer, además, su queja ante Brasil por entender que las trabas del Gobierno de Lula tienen condimentos políticos más que comerciales. La interpretación nace al considerar que las restricciones se aplican a productos perecederos, cuando las medidas argentinas afectan a todos productos que no tienen vencimiento. Además, aseguran desde Buenos Aires funcionarios del Gobierno nacional que hay un estudio específico en cuanto a los productos a los que se les impide el ingreso a Brasil, ya que se concentran en alimentos y bebidas importantes para las economías regionales, lo que le generaría al Ejecutivo local problemas directos con los gobernadores de provincias clave como Mendoza, Neuquén, Río Negro, La Rioja, Catamarca y Santiago del Estero. En todos los casos, los efectos económicos no serían tan altos para el comercio bilateral (no llegarían a los u$s 200 millones anuales en exportaciones), pero sí serían clave para algunas ciudades y pueblos de esas provincias. En las últimas horas, el canciller argentino Jorge Taiana habló largamente de estos problemas con los gobernadores y senadores de las regiones afectadas.
Desde Buenos Aires hay otra interpretación política más. Se especula que la sanción de la ley que protege la producción electrónica en Tierra del Fuego, y que generará una zona similar a Manaos (al menos eso es lo que cree el Gobierno), podría tener que ver con las restricciones aplicadas desde Brasilia.
El embajador del país vecino en Buenos Aires, Mauro Vieira, había reclamado puntualmente que si desde la Argentina insistía en aplicar estas restricciones, se dejara a las compañías de capitales de ese país fuera del alcance de la medida. Sin embargo, desde el Ministerio de Industria de Débora Giorgi se dejó claro que eso resulta imposible.
En su reunión con el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería argentina, Alfredo Chiaradía, Vieira había advertido sobre «la inconveniencia de que se perpetúen indefinidamente mecanismos de control de importaciones, que pueden generar una desviación de comercio hacia terceros países y entorpecer el flujo comercial bilateral».


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