25 de enero 2011 - 00:00

Peligra el GP de Australia

El futuro del Gran Premio australiano es incierto. Las pérdidas que ocasiona sumadas al encarecimiento de los insumos conspirarán para seguir sosteniéndolo.
El futuro del Gran Premio australiano es incierto. Las pérdidas que ocasiona sumadas al encarecimiento de los insumos conspirarán para seguir sosteniéndolo.
Pese a que se trata de una de las carreras emblemáticas de la Fórmula 1, el Gran Premio de Australia está en duda para los próximos años, a raíz de los altos costos económicos que tiene para la organización. Así lo aseguró el alcalde de Melbourne, Robert Doyle, quien advirtió que ante el aumento en los insumos, que en los últimos años les demandó más de 100 millones de dólares, el contrato con la FOM (que vence en 2015) no debería ser renovado. Según advirtió Doyle, las pérdidas económicas de la carrera se arrastran desde 1996, y sólo la última edición representó más de 40 millones de dólares en pérdida.

«Tenemos la licencia hasta 2015, después de lo cual hay cuatro posibilidades. En primer lugar, que el jefe de la F-1, Bernie Ecclestone, recoja su bate y la pelota y se vaya a casa. A pesar de los esfuerzos, el polémico y malhumorado Bernie se llevará los dólares de cualquier país asiático o rico en petróleo de Medio Oriente. No habrá negociación exitosa. Fin de la historia», aseguró el alcalde.

Con respecto a la alternativa de realizar el GP de Australia en horario nocturno para potenciar la venta de publicidad para el público en Occidente, Doyle apuntó: «El problema de Albert Park es que se trata de un parque de 300 hectáreas y una carrera nocturna allí significa iluminar no sólo la pista, sino también el parque para proporcionar seguridad. Demasiado caro. Pero igualmente, el costo de una pista diseñada para la ocasión cuesta 220 millones de euros y no podría ser sostenible».

De acoger la idea nocturna, el GP podría desplazarse «a Avalon o Noble Park, diseñadas para la ocasión, o posiblemente en otros lugares de Sídney o Perth». Así, la situación del GP es delicada, pues la opción de borrarse del calendario de la F-1 también es una posibilidad cierta. «No conozco ninguna ciudad que voluntariamente se haya alejado de un Gran Premio, pero ¿podría ser Melbourne la primera?», planteó el alcalde, dejando el interrogante abierto.

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