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Peligro: descontar cheques vinculados
Fernando Horigian
La metodología es usada muy comúnmente por las empresas que no tienen financiamiento o que ya tienen todo su crédito tomado y no saben cómo financiar sus descalces. ¿Pero es ésta la real situación o tenemos que mirar más profundamente qué es lo que pasa verdaderamente en la compañía? ¿Es verdad que es sólo un problema de caja momentáneo o hay algo estructural que no se puede o duele ver?
Tenemos, por un lado, las empresas que, si bien tienen problemas de caja que pueden ser temporarios o no, ganan dinero, y su estado económico finalmente es positivo, para lo cual las herramientas financieras sirven para compensar lo que llamamos «serruchos de caja». En este caso, lo importante es contar con las fuentes de financiamiento adecuadas para poder soportar estos flujos irregulares, y prestando mucha atención al costo y a la disponibilidad de ese financiamiento temporario.
Ahora veamos otros casos en donde las empresas tienen los famosos descalces, pero sus ganancias están acotadas y en el borde. Estas compañías se encuentran constantemente amenazadas ya sea por variaciones en las cobranzas como también en el flujo de sus ventas. Y es aquí en donde se producen los grandes y profundos problemas que luego son difíciles de reparar, especialmente cuando se toman acciones como en las que está pensando Mario.
Si este tipo de empresa tiene un descalce, pero puede cubrirlo el mes siguiente, diríamos que está corriendo con lo justo, pero permanece en lo que llamamos la «banda de sustentación». Ahora, si al mes siguiente, frente a este descalce, se produce una baja en las ventas, ya el problema es doble. Entonces nos preguntamos: ¿Qué financian verdaderamente las empresas? ¿Flujo o problemas económicos diferidos? Puedo asegurar que la mayoría no lo sabe. Muchos no quieren saberlo, otros prefieren arreglar el problema y luego preguntar qué les pasó. Y esta discusión es constante en el ambiente pyme en donde, entendiendo que si se trabaja profundamente con herramientas básicas en el cuadro de resultados mensual y su punto de equilibrio junto con el flujo de la cobranza, por lo menos puede ser un buen comienzo de análisis para entender cómo salir de esta situación.
Ninguna empresa que se encuentre «muy cerca» de su punto de equilibrio, ya sea en forma negativa o positiva, puede superar un descalce económico fácilmente. Y cuando lo hace con herramientas financieras, sólo está extendiendo en el tiempo la agonía. Esta agonía, si no se resuelve de raíz, termina con la empresa algún día, ya que si estos descalces se hacen frecuentes, se va produciendo un «agujero negro» cada vez mayor del cual es muy difícil salir. Este «agujero negro» se come los bienes de cambio, los créditos por cobrar, los cheques reales o inventados (de empresas vinculadas), el crédito de los bancos, la confianza de los proveedores y clientes para finalmente terminar pulverizando el negocio de la compañía.
Si bien parece que éste es un caso sencillo de entender, muchos no lo ven así, piensan simplemente «el mes que viene lo cubro», «si hago esta venta, zafo», y entran en «el laberinto de la confianza» de donde han sabido salir alguna vez y piensan que si vuelven a entrar, pueden volver a salir. Pero las muestras están a la vista. Muchas veces se entra en el mismo laberinto, pero aunque se haya salido anteriormente, puede ocurrir que por alguna causa no se encuentre la salida y se termine enroscado en la misma fantasía inicial, las fantasías de las burbujas, las burbujas del champán.


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