- ámbito
- Edición Impresa
Peligro: dueño de la empresa se automedica
Alterar y cambiar el rumbo de las cosas en la empresa sin mirar toda su complejidad, interacción y problemática es como tomar un antibiótico sin saber cuál es la enfermedad. Los empresarios tienden a automedicarse porque consideran que conocen todo lo que sucede en su empresa. Y como ellos la fundaron o la heredaron sienten que deben responder a lo que consideran que es la luz de su propio conocimiento.
Cada empresa sabe lo que hace mal porque la información subyace en la misma. ¿Pero sabe su conductor el porqué? Generalmente los empresarios dicen: «Esto empezó con la caída de tal cliente» o «el producto de la competencia es mejor», etc. Pero ¿pudieron prever esto? ¿O todos los problemas son por causa de un mal ajeno que no podemos explicar?
Por ello, ¿se pueden ver las causas debajo de la pila de problemas? Sin duda, si se hace un diagnóstico de la situación, siempre la enfermedad y el origen aparecen. Ahora, si porque tenemos fiebre sólo nos bajamos la temperatura con agua fría, o una pastillita, el problema aparece con mayor virulencia y muchas veces ya sin solución.
Interrogantes
Pregunto: si a partir de cierta edad un individuo se hace un diagnóstico sobre su estado físico o psíquico, ¿por qué no hace lo mismo con su empresa? Para trabajar con seriedad, no hay otra forma de saber qué le pasa a la empresa que entender lo que está sucediendo en la cabeza del empresario. Volvernos a preguntar, entre otras cosas: ¿Hay un análisis completo de todas las áreas y de cómo éstas funcionan? ¿Tenemos una estrategia de salida y proyecto futuro? ¿Hay plan concreto y explícito? Diagnosticar significa conocer, investigar, profundizar, indagar, sacar conclusiones, armar un cuadro de prioridades, conocer las fortalezas y debilidades, explorar las oportunidades dándole lugar a conocer las futuras amenazas. A partir de ahí viene un camino de acción inexorable y de cambio que permite programar y trazar el rumbo de la empresa para determinar qué es necesario hacer para crecer o sostenerse en tiempos de crisis.
Seguramente, todo empieza como siempre: «Me duele la caja», y esto es peor que cuando a alguien le duele el cuerpo. Hasta que la caja dice: «Por favor, sálvenme que me rendí». Por eso, antes de tomar la píldora roja o la azul, sepan bien cuáles son las causas y sus circunstancias, los cambios y las problemáticas de la empresa en su totalidad, para conocer la enfermedad y poder salir de la matriz de la ignorancia y eliminar el dolor innecesario de la incertidumbre.


Dejá tu comentario