Reunido en la prisión de El Cairo donde permanece retenido Mubarak, el tribunal apoyó la petición de su abogado, que exigía la liberación del líder que gobernó Egipto durante 30 años hasta que fue derrocado por los levantamientos que agitaron el mundo árabe a principios de 2011.
Farid al Dib, abogado de Mubarak, confirmó la decisión al dejar la prisión de Tora tras la sesión. Consultado sobre cuándo sería puesto en libertad, dijo: "Quizás mañana" (por hoy). La Fiscalía de Egipto no apelará la decisión de ordenar la liberación de Mubarak. "La decisión de liberar a Mubarak emitida hoy es definitiva y la fiscalía no puede apelarla", explicó el magistrado Ahmed el-Bahrawi.
Mubarak, de 85 años, fue condenado a cadena perpetua el año pasado por no evitar la matanza de manifestantes en 2011, pero una corte aceptó su apelación este año y ordenó un nuevo juicio.
El expresidente, que en los últimos meses habría tenido una recaída en su salud, pero de la que se desconocen detalles, probablemente no tenga futuro político, pero muchos egipcios consideran la liberación de Mubarak como la rehabilitación del viejo orden -que subsistió a través del apoyo de los militares- e incluso un posible regreso de la revuelta en favor de la democracia que lo derrocó hace dos años.
A pesar de que todavía no se habían producido muchas reacciones por la confusión generada en torno de la noticia, el grupo juvenil Tamarrud -instigador de las protestas previas al golpe de estado que depuso a Mursi- ya rechazó la medida.
"El Ejército trajo de vuelta al régimen de Mubarak, el mismo régimen", dijo Guma Abdel Alim por su parte en el centro de la capital. "Quienes fueron elegidos por el pueblo ahora están en prisión", agregó en referencia con la escalada de violencia contra la Hermandad Musulmana.
El comerciante Rubi Abdel Azim dijo que Mubarak fue el peor gobernante en la historia de Egipto, pero un transeúnte se mostró en desacuerdo. "Fue el mejor presidente", sostuvo Nagi Hassan.
Egipto vive el peor conflicto interno de su historia moderna, con unos 900 muertos, entre ellos 100 policías y soldados, después de que las fuerzas de seguridad desalojaran los campamentos de protesta de seguidores de la Hermandad Musulmana el 14 de agosto en El Cairo.
En ese contexto, el nuevo régimen asestó ayer nuevos golpes a los partidarios de Mursi con las detenciones de Safwat Hegazy, un influyente predicador, y Murad Ali, vocero del Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ), vitrina política de la Hermandad Musulmana, la cofradía del mandatario depuesto. Desde el golpe que el 3 de julio derrocó a Mursi, las fuerzas de seguridad decretaron el estado de emergencia y detuvieron a miles de simpatizantes de la Hermandad, incluyendo a su guía supremo, Mohamed Badía, capturado el martes.
La jornada de mañana podría ser una prueba de la capacidad de movilización de los islamistas, dado que los pro Mursi convocaron grandes manifestaciones para el "viernes de los mártires".
| Agencias EFE, |
AFP y Reuters


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