1 de julio 2009 - 00:00

Pelotón fantasma: 41 peronistas que no renuevan, ¿adónde van?

Pelotón fantasma: 41 peronistas que no renuevan, ¿adónde van?
Son la casta más baja de los diputados kirchneristas y se prestan a cualquier tipo de especulación. Los 41 legisladores del oficialista Frente para la Victoria que concluyen su mandato el 10 de diciembre y no renuevan su banca profundizaron la crisis que atraviesa el Gobierno de Cristina de Kirchner en el Congreso después de la elección del domingo y ya son un blanco estratégico del peronismo disidente.

Las nuevas estadísticas del kirchnerismo en el recinto de la Cámara de Diputados arrojan cada día datos más preocupantes: un pelotón de 41 legisladores kirchneristas quedará a la deriva hasta la finalización de sus mandatos, sin liderazgo ni incentivo político para encolumnarse con la Casa Rosada. La actual integración de la bancada oficialista que funcionará hasta el 10 de diciembre, es decir sin tener en cuenta la merma que sufrirá a partir de la nueva conformación de la Cámara baja, deja al kirchnerismo con 115 diputados propios. Pero 43 de esos 115 no renovarán sus bancas y ya son un objetivo del peronismo disidente para votar contra el Gobierno y reconvertir su genes peronistas bajo el liderazgo de emergentes como Carlos Reutemann, Felipe Solá y hasta Mauricio Macri.

Entre los diputados que no renovarán su banca y quedarán presos de un limbo legislativo hasta diciembre figuran férreos defensores del «modelo» kirchnerista como el bonaerense Edgardo Depetri, presidente de la Comisión de Obras Públicas, el cordobés Alberto Cantero Gutiérrez, titular de la Comisión de Agricultura y Ganadería y el santafesino Juan Sylvestre Begnis, presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, que se convirtió en una dependencia clave en medio de la pandemia de la gripe A.

A pesar de la parálisis parlamentaria, que se extiende aun después de las elecciones del domingo pasado, la Comisión de Salud Pública de Begnis está atestada de proyectos de ley que piden declarar la emergencia sanitaria por la gripe A. El peronista díscolo Francisco de Narváez y el radical Miguel Angel Giubergia son sólo algunos de los diputados que ya presentaron sus proyectos acusando al Gobierno de la presidente Cristina de Kirchner de «no haber tomado decisiones al respecto hasta terminadas las elecciones, como si la salud pudiera esperar, o si la salud dependiera de un acto eleccionario».

Además, la iniciativa prevé que el Gobierno destine una partida presupuestaria especial de 100 millones de pesos iniciales al órgano correspondiente, a los fines de que tome todas las medidas tendientes a la prevención, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. Asimismo, y ante el eventual agravamiento de la epidemia, la Jefatura de Gabinete podrá reasignar el incremento de las partidas presupuestarias asignadas.

Pero Begnis, al igual que sus otros 40 colegas de la bancada kirchnerista, dejará su banca en diciembre y ni siquiera sabe cuándo volverá a sesionar la Cámara de Diputados o quién asumirá la conducción del futuro bloque que tendrá a Néstor Kirchner como integrante. Esa masa crítica de legisladores oficialistas a la deriva suele ser utilizada por el oficialismo para votar las leyes más polémicas y garantizarle una salida digna en el Congreso.

También la oposición saldrá a la caza de estos kirchneristas sin rumbo cierto. La bancada ruralista multipartidaria, integrada por el radical Pedro Morini, Francisco Ferro, de la Coalición Cívica, Christian Gribaudo, del PRO, y Lisandro Viale, del socialismo, intentan tomar contacto con los 41 diputados del Frente para la Victoria que no renuevan su banca para pedirles que los apoyen en la votación de temas clave como la derogación de las retenciones y los superpoderes.

Ezequiel Rudman

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