Pericia complica a policía por muerte del peatón

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La pistola Bersa Thunder calibre 9 milímetros que portaba el cabo primero Ariel Marcelo Mendoza, de la cual partió el balazo que mató a Ariel Domínguez, presenta dos golpes en el martillo y en el alza, que, en principio, no provocarían el disparo.

Fuentes de la investigación aseguraron que ése fue el resultado de un primer peritaje que realizó el personal de Gendarmería Nacional al arma reglamentaria del policía, el miércoles por la noche en la Comisaría 14ª. Según dijeron los expertos en un resultado preliminar, «en condiciones normales (esos dos golpes) no alcanzan para producir el disparo».

De todas formas, los peritos continuarán peritando el arma y los resultados finales estarán entre hoy a la noche y mañana.

En tanto, durante la noche del miércoles se realizaron otros peritajes en el marco de la pesquisa, entre ellos el Dermotest que se le practicó en las manos y en la pechera al cabo primero Mendoza, según el cual se podrá determinar si existieron rastros de pólvora.

Finalmente, las fuentes aseguraron que se esperaba para la jornada de ayer la declaración de tres policías de la Comisaría 14ª que participaron de la persecución que culminó con la muerte de Domínguez, aunque al cierre de esta edición todavía no se había realizado. Se trata de los policías que intentaban detener a varios jóvenes que protagonizaban disturbios en la esquina de la avenida San Juan y Paseo Colón.

Por su parte, la familia de Ariel Domínguez dijo ayer que el agente «tiene que pagar por el homicidio». Poco después de las 17 de ayer, el cuerpo del joven fallecido arribó a una casa de sepelios ubicada en la avenida Mitre al 6600, en la localidad de Wilde, proveniente de la morgue judicial, donde familia y amigos despidieron sus restos, que serán inhumados en un cementerio de Avellaneda.

En la puerta de la casa funeraria, familiares y amigos expresaron su indignación por el episodio fatal y reiteraron su pedido para que testigos presenciales del hecho se presenten a dar su testimonio de los hechos ante la jueza de instrucción María Gabriela Lanz.

Asimismo, Leonardo Domínguez, uno de los hermanos del joven fallecido durante el incidente, expresó su malestar por la versión policial de los hechos y dijo: «Nos dijeron que se le cayó el arma o que lo confundió. De todos modos tiene que pagar por el homicidio». El joven consideró que un agente de seguridad «tendría que tener una preparación especial y tomar los recaudos necesarios». También hizo una fuerte crítica a la fuerzas de seguridad al advertir que cree en la Justicia, pero ve que «nos quitan la vida los delincuentes, pero parece que también lo hacen los policías».

Dos versiones

Ariel Domínguez, quien salía de su trabajo y cruzó una calle para tomar el colectivo, fue baleado por un cabo de apellido Mendoza cuando policías perseguían a un grupo de personas.

Leonardo Domínguez dijo que la familia recibió dos versiones de los hechos: «Que los policías perseguían a un grupo de personas que habían cometido un robo y también que lo hacían a adolescentes que habían cometido disturbios».

«Ariel era un chico normal y muy festivo. Nunca pensamos que iba a terminar así, por culpa de una persona que no tomó los recaudos necesarios en su profesión», expresó en declaraciones a un canal de cable.

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