16 de enero 2015 - 00:00

Peronismo K agita verano con cumbre de respaldo a Cristina

Carlos Kunkel
Carlos Kunkel
 Aunque el partido formalmente se creó en 1947 y los historiadores no se ponen de acuerdo sobre en qué fecha -el primer cargo de Perón, el movimiento del 17 de octubre, el golpe del 43- datar el nacimiento del peronismo, se suele tomar octubre del 45 como referencia, por lo cual en el año que el PJ tratará de retener el poder se cumplen siete décadas de su irrupción.

Los 70 años del PJ son el título genérico de la invitación que, a través de Carlos Kunkel, una especie de último patriarca activo, empezó a circular para reunir, el 28 de enero en Villa Gesell, a dirigentes y legisladores oficialistas. La convocatoria se lanzó antes de que estalle el "affaire" Nisman con su pedido de indagatoria a Cristina de Kirchner, por lo que tenía un componente político y electoral. Frente a ese episodio, la que despunta como la primera juntada del peronismo K se convertirá en la plataforma para que candidatos y dirigentes se muestren alineados con el Gobierno y emitan un documento de respaldo a la Presidente.

No fue el objetivo inicial. Como en la zona de Gesell y Pinamar suelen coincidir en el verano, se multiplican los encuentros. La invitación para el 28 es, en cierto modo, una forma de reunir a todos, y calculan los organizadores que habrá más de 100 participantes.

Estará, claro, Julián Domínguez, el presidente de la Cámara de Diputados, porque la invitación primaria se extendió a legisladores nacionales y bonaerenses, pero con las horas se fue ampliando y ayer se hablaba de un llamado que incluya a ministros y a candidatos para convertir ese encuentro en una cumbre del peronismo K para explicitar un acompañamiento a Cristina de Kirchner ante la presentación del fiscal Alberto Nisman.

Estará, de todos modos, el componente que agitó el fin de 2014 y los primeros días de 2015: el ordenamiento del ring electoral del oficialismo que tuvo como protagonistas a Daniel Scioli y a un pelotón de referentes K que lo cuestionaron.

Entre ellos estuvo Domínguez, a quien desde el peronismo empujan para que baje a anotarse en la carrera por la gobernación bonaerense, una butaca para la que hay menos anotados que para la presidencial y donde, hasta ahora, se registra un nivel de paridad entre los aspirantes, porque ninguno se recorta con holgura sobre los demás.

Allí aparecen Diego Bossio, Juan Patricio Mussi y Fernando Espinoza; el viceministro de Desarrollo Social, Carlos Castagnetto; el vice Gabriel Mariotto y el exrecaudador Santiago Montoya, entre otros.

Aunque Domínguez se ubica en la grilla presidencial, actores cercanos plantean que inevitablemente la ristra de candidatos nacionales se tendrá que ir depurando, y en ese proceso Domínguez debería bajar a pelear la gobernación. La variable del diputado de Chacabuco entró en el radar, como viene hace tiempo sonando la hipótesis de que Florencio Randazzo, ministro de Interior y Transporte, sea enviado por Cristina de Kirchner a la provincia, aunque el funcionario logró instalarse como el más competitivo de los K para enfrentar, en unas eventuales PASO, a Scioli.

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