6 de marzo 2009 - 00:00

Pese a la crisis, abrirán cines vip

Pablo Lundahl, CEO de Hoyts
Pablo Lundahl, CEO de Hoyts
Después de una postergación de casi una década, Buenos Aires tendrá sus primeras salas premium de cine. Estarán en el shopping que se construye en Acceso Norte y General Paz, y las hará la cadena estadounidense Hoyts. Serán dos cines (uno de 100 butacas, otro de 90), con boletería y sala de espera separadas del multicine (otras ocho pantallas) que funcionará en ese centro comercial.
En diálogo con este diario, Pablo Lundahl, CEO de la filial local de la cadena australiana, dijo que «en ese multicine invertimos entre u$s 7 y u$s 8 millones, sin contar la 'cáscara' (el edificio), que es inversión de IRSA. Con esas diez pantallas llegaremos a las 97 salas en todo el país».
Los cines vip tendrán butacas «similares a las de primera clase de un avión, de cuero, con apoyapies y estarán ubicadas de a pares», cuenta Lundahl. La entrada costará el doble que la de una sala común.
La primera cadena que había anunciado su intención de hacer salas premium fue Village en su centro de Recoleta, proyecto que nunca avanzó.
De hecho, tras su venta al fondo inmobiliario Cargill, los dueños locales de Village (los socios australianos abandonaron el país en la crisis de 2002) avanzaron en sentido inverso: por estos días están cerrando seis de las salas para comenzar la remodelación del multicine y convertirlo en un «fashion mall», con la intención de competir con Patio Bullrich.
En sentido inverso, Hoyts promete remodelar todos sus multicines («ya empezamos por Abasto, Morón y Punta del Este; a estos dos últimos llevaremos la tecnología 3-D, que se sumarán al que ya tenemos en Unicenter y al que pondremos en Dot Baires», revela el empresario). También «estamos encarando una gran reestructuración en nuestra relación con los clientes: eliminamos los mamparos de acrílico y los micrófonos en las boleterías, las entradas son todas numeradas, la venta por internet ahora es sin cargo y hemos regresado a 'los viejos miércoles' (50% de descuento en todas las funciones)».
La gran duda es, sin embargo, si el negocio del cine podrá capear la crisis económica. «Mire: paradójicamente a nosotros nos va bien en las depresiones económicas. ¿Por qué? Porque somos un entretenimiento barato, seguro, familiar, que -se quiera o no- lo saca a uno dos o tres horas de los problemas que trae de la calle... Nuestra estimación es que en 2009 vamos a vender lo mismo o 1% más de entradas que en 2008. Puede parecer poco el crecimiento, pero es un año de crisis, y salir empatado hoy es un buen resultado», asegura Lundahl.
Agrega que la piratería los preocupa, pero no demasiado: «Hay buena comida en los supermercados, pero igual la gente sale a comer afuera; el cine vivirá siempre. Las nuevas tecnologías, como el 3-D, no son necesariamente las operaciones más rentables, pero generan ganas de ir a ver algo diferente».
En la Argentina en 2008 se vendieron 33,3 millones de entradas, poco menos de una por año por habitante; el promedio en Estados Unidos, Europa y Australia es de poco más de tres entradas por año por persona; el caso argentino está en línea con lo que se registra en casi toda América Latina.
Lundahl sostiene que el negocio de las «concesiones» (pochoclo, bebidas y comidas, golosinas, etc.) tampoco sufrió hasta ahora. «El 'candy store' representa un 25% de nuestra rentabilidad», dice. También en diciembre lanzaron su propia comercializadora de publicidad en pantalla, Hoyt ADV, compitiendo con los nombres tradicionales en este rubro. Las 87 salas que tienen hoy le dan a Hoyts un «share» del 24% en el mercado de la exhibición por tickets vendidos.

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