16 de diciembre 2009 - 00:00

Pese a las resistencias, Obama llevará a EE.UU. a presos de Guantánamo

Vista aérea del penal de máxima seguridad de Thomson, Illinois, adonde serán trasladadas decenas de sospechosos de terrorismo hoy recluidos en Guantánamo. Aunque ha renunciado a fijar fechas, Barack Obama busca acelerar el cierre de la cárcel de esa base naval.
Vista aérea del penal de máxima seguridad de Thomson, Illinois, adonde serán trasladadas decenas de sospechosos de terrorismo hoy recluidos en Guantánamo. Aunque ha renunciado a fijar fechas, Barack Obama busca acelerar el cierre de la cárcel de esa base naval.
Washington - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dio ayer un paso clave para cumplir su promesa de cerrar la prisión de Guantánamo al ordenar la compra de un penal en el estado de Illinois (Norte) con la intención de trasladar allí a «un número limitado», aunque no precisado, de sospechosos de terrorismo que no serán liberados.

«El presidente ordenó, con nuestro apoyo unánime, que el Gobierno federal proceda a adquirir el centro (penitenciario) de Thomson», indicó una carta enviada al gobernador de Illinois, Pat Quinn, y firmada por la secretaria de Estado, Hillary Clinton; el secretario de Defensa, Robert Gates; la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano; el fiscal general, Eric Holder; y el director de Inteligencia, Dennis Blair.

Para vencer las fuertes resistencias del Congreso y la opinión pública, los funcionarios aclararon que el presidente no tiene «ninguna intención» de liberar a los prisioneros de Guantánamo en suelo estadounidense, cosa que, además, está prohibida por la ley.

Asimismo, aclararon que, aunque el penal es considerado de máxima seguridad, «se agregarán medidas y sistemas para crear un perímetro» que mantenga a salvo a la población.

Casi vacía por el momento, esta prisión -que puede recibir a hasta 1.600 detenidos- pertenece por el momento al estado de Illinois y está situada en una zona rural ubicada 200 kilómetros al oeste de Chicago.

Su compra por el Estado federal podría conducir a la creación de más de 3.000 empleos directos e indirectos, una de las razones por las cuales los legisladores estaduales se pronunciaron a su favor. Además, daría vida económica a una localidad, Thomson, de apenas 600 habitantes y cuyo alcalde, Jerry Hebeler, la describe como «un pueblo fantasma». Illinois es el estado donde Barack Obama forjó su carrera política, llegando a ser senador. Según las autoridades de Illinois, el traslado acarrearía más de 1.000 millones de dólares en inversiones en los próximos cuatro años para la renovación de la cárcel.

Durante el anterior Gobierno de George W. Bush, Estados Unidos recluyó durante años en la base de Guantánamo (Cuba) a centenares de prisioneros de su guerra contra el terrorismo, sin juicio, acusación ni acceso a abogados, en condiciones denunciadas por organismos de defensa de los derechos humanos.

No está claro cuántos de los 210 reclusos que aún permanecen en la base militar estadounidense en Cuba serían trasladados a la prisión de Illinois.

Gates informó que de esos 210 detenidos, 116 pueden ser liberados o extraditados a su país de origen o a terceras naciones. Además, algunas decenas serían llevados ante la Justicia.

Considerados demasiado peligrosos como para ser liberados, aunque el Gobierno carece de pruebas contra ellos para iniciarles un proceso, los demás permanecerán encerrados indefinidamente en virtud de la ley de guerra.

La prensa estadounidense había anticipado que ésta sería la categoría de presos que iría a Illinois, y el diario Chicago Tribune mencionó que serían entre 35 y 90 prisioneros. No obstante, esto depende de que el Congreso le permita esta posibilidad a Obama, algo que aún no ha ocurrido y para lo que hay fuertes resistencias (ver nota aparte).

El Capitolio ha limitado hasta ahora el margen de maniobra del Gobierno en su objetivo de cerrar Guantánamo, y la fecha límite del 22 de enero de 2010 para el cierre del criticado centro de detención ha sido pospuesta indefinidamente.

Los legisladores han rechazado, en particular, el arribo a suelo estadounidense de los detenidos si no es con el objetivo de ser juzgados.

A largo plazo, la prisión construida en 2001 a un costo de u$s 120 millones recibirá tanto a detenidos federales como a ex prisioneros de Guantánamo, de acuerdo con la carta, y no será posible ningún contacto entre ambos grupos.

«El Gobierno no ha logrado explicar cómo el hecho de trasladar a terroristas a un Guantánamo del Norte daría más seguridad a los estadounidenses que tenerlos fuera de nuestras fronteras», estimó el martes el senador Mitch McConnell, jefe de la minoría republicana del Senado.

Por su parte, la Campaña Nacional para cerrar Guantánamo reaccionó indicando que «es hora de que el Congreso se una al presidente para borrar esta mancha en la reputación de Estados Unidos en el mundo».

Entretanto, la decisión de Obama de contemplar la detención ilimitada de algunos prisioneros es fuertemente criticada por la izquierda del Partido Demócrata y por organizaciones de defensa de los derechos humanos, que lo acusan de haber violado sus promesas de campaña y de haber adoptado la postura de Bush.

Agencias AFP, EFE, Reuters y DPA

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