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Petróleo: sigue la tendencia alcista de mediano plazo

Con un incremento semanal de 4,1 millones de barriles (muy por encima de las previsiones de los analistas) y con una demanda que se mantiene sostenida, dato que se desprende del aumento de más del 4% desde finales de enero en la utilización de refinerías que hoy alcanza el 81,9%, resulta previsible considerar que la cotización del petróleo se mantendrá estable, en lo que a los fundamentals respecta.
Desde el punto de vista técnico, esta tendencia alcista -de mediano y largo plazo- se sustentaría en dos principios básicos.
El primero de ellos resulta la perfecta secuencia de cinco impulsos menores que conformaron, entre los mínimos del año 1998 y los máximos del año 2008, un movimiento alcista de grado mayor, considerado como un ciclo completo de suba.
Recordemos que dentro del estudio de ondas de Elliott Wave, una suba mayor compuesta internamente por una secuencia de cinco impulsos menores significa tendencia. El segundo principio básico que debemos tener en cuenta es que la caída experimentada por los precios durante el pasado 2009 si bien ha sido profunda, no ha logrado -hasta ahora- llevar los precios por debajo de los mínimos observados durante el año 2001 y marcar nuevos pisos siquiera en torno a los mínimos vistos durante 1998 en 10 dólares.
En términos aritméticos, el ajuste en el precio del petróleo fue de casi el 83% de toda la suba. Sin embargo, si analizamos los precios en términos logarítmicos observamos quela caída erosionó el 56% de la suba 1998-2008.
Es por ello que tanto desde esta columna como desde nuestros informes técnicos de metales y petróleo hemos tenido a lo largo de todo 2009 una visión alcista para el precio del commodity, con objetivos máximos de recuperación en torno a los cercanos niveles de 89-90 dólares.
De cara al futuro, este escenario de suba de mediano y largo plazo se encuentra próximo a enfrentarse con resistencias claves, las cuales terminarán de confirmar si el piso visto levemente por arriba de 32 dólares en diciembre de 2008 ha resultado un movimiento bajista completo y definitivo, o si bien se trata de un primer ciclo de ajuste mayor, que, seguido de la recuperación actual, desembocará próximamente en una nueva y profunda caída capaz de llevar los precios -en el más largo plazo- de regreso a los mínimos de finales de 2008 para incluso vencerlos y proyectarse en busca de los pisos mayores conseguidos tanto en 1998 como en 1986, en el rango de 10 dólares.
Para que esta última alternativa tenga preferencia dentro de nuestros escenarios de mediano y largo plazo, la suba que observamos durante los últimos meses debería mantenerse siempre por debajo de retrocesos lógicos y característicos de mercados en tendencia correctiva.
Estos retrocesos se ubican en términos aritméticos en la zona de 89,83-90,00 dólares, donde toda la suba desplegada a lo largo de 2009 y principios de 2010 alcanzará la recuperación máxima admitida del 50% de las pérdidas anteriores.
Si bien existen resistencias superiores, como resulta el retroceso Fibonacci del 61,8% o incluso el del 76,4%, valores que se ubican respectivamente en 103 y 120 dólares, un quiebre sostenido de los techos que propone el 50% de retroceso nos llevará a considerar la posibilidad de que el movimiento alcista que tuvo comienzo el pasado 19 de diciembre de 2008 se trate de una nueva suba de grado mayor con destino a atacar directamente los máximos históricos obtenidos en julio de 2008 en 147 dólares.
Sin embargo, de tener lugar un quiebre positivo de las resistencias extremas que ubicamos en torno a 89-90 dólares, la suba en busca de los máximos anteriores no será directa, sino que quedará estructurada en series de impulsos ascendentes, siempre compuestos por movimientos internos constructivos de cinco impulsos, seguidos de correcciones menores compuestas siempre por tres impulsos.
Contrariamente, de registrarse un reconocimiento evidente de las resistencias dispuestas en 89-90 dólares, el mercado virará en sentido bajista y nuestro escenario preferido considerará la posibilidad de que toda la suba desde 32 dólares haya resultado un movimiento contratendencial alcista y engañoso, y los objetivos de mediano plazo (o sea segundo semestre de 2010) se centrarán entonces en el quiebre de los techos menores registrados a lo largo de todo 2009 y tienen lugar inicialmente en la zona de 74-73 dólares.
1998-2008: diez años de suba
Para dilucidar cuál de las dos tendencias -ya sea una suba por arriba de 89-90 dólares que confirme extensiones alcistas adicionales de mediano plazo hacia 103 y 120 dólares o bien un claro reconocimiento en la zona de 89-90 dólares que señale el inicio de una caída mayor hacia los primeros objetivos de 74-73 dólares- será la que marque el signo del presente año 2010, analizaremos en forma detenida las series de movimientos obtenidos en los últimos años primero, para luego focalizar la atención el los últimos meses, las últimas semanas y para finalizar, en el desenvolvimiento de los precios durante las ruedas anteriores.
En lo que al largo plazo se refiere y analizando el gráfico de barras mensuales, debemos tener en cuenta que esta última secuencia de cinco impulsos menores que llevó los precios desde los mínimos de 10 dólares verificados en enero de 1998 hacia los máximos de 147,26 dólares, es precedida por una suba de grado mayor que arranca en los pisos de 10 dólares conseguidos hacia los primeros meses de 1986 hasta los techos (para ese entonces) históricos conseguidos levemente por arriba de los 40 dólares en agosto de 1990. Es por ello que esta última secuencia -desde 1998 hasta el año 2008- bien puede ser considerada tanto una onda (C) final o el movimiento inicial u onda (1) de una suba mayor en onda (III) de muy largo plazo.
De haber visto en los máximos de 147 dólares un techo de un superciclo alcista iniciado en 1986 del tipo (A), (B) y (C), la suba actual no debería recortar más del 50%-62% de las pérdidas obtenidas durante la primera caída u onda A, que llevó los precios hacia los mínimos de 32 dólares.
Estos retrocesos se ubican en los cercanos niveles de 89-90 dólares y 103 dólares, respectivamente.
En cualquiera de estos dos niveles, un marcado reconocimiento de esta zona de coyuntura, donde se separa una visión bajista de largo plazo de una visión alcista, apoyará la alternativa de que una onda B (contratendencial y engañosa) ha quedado desplegada entre los mínimos de 32 dólares y los máximos levemente por arriba de los niveles actuales. Bajo esta alternativa, el primer impulso debería ser una caída directa hacia los primeros techos intermedios que encontramos en 74-73 dólares.
Mediano plazo alcista pero acotado entre 90 y 103 dólares
Si bien la caída experimentada entre los máximos de 147 dólares y los mínimos de 32 resulta difícil de estructurar ya sea en un ciclo de cinco impulsos menores o bien dentro de un ABC contratendencial, la suba que registran las cotizaciones desde los pisos verificados hacia finales de 2008, resulta una clara estructura incompleta de carácter constructivo.
Decimos constructiva e incompleta porque despliega, internamente, secuencias de cinco impulsos menores y se encuentra, actualmente, iniciando el quinto impulso de la serie.
Es por ello que nuestro escenario preferido en lo que al mediano plazo respecta queda supeditado a un eventual quiebre alcista en las resistencias que confluyen en el área cercana de 89-90 dólares y una extensión alcista a ser desarrollada hacia lo que resta del primer semestre de 2010 en busca de las resistencias extremas del 61,8% y que se ubican en la zona de 103 dólares. Será en esos niveles donde el mercado complete la estructura alcista que se verifica desde los mínimos de 32 dólares.
Corto plazo con mayor volatilidad
La volatilidad verificada hacia finales de 2008-principios de 2009 puede servir de parámetro para considerar que el final del presente impulso estará signado por movimientos amplios en uno y otro sentido.
Como sucediera al inicio del presente movimiento que se encuentra cerca de concluir, donde secuencias consecutivas en ondas 1-2 fueron vistas con inusitada rapidez, creemos que a medida que los precios comiencen a cerrar mediante ondas 4-5 las subas que comenzaron en torno a 32,49-32,70 dólares, la volatilidad se incrementará notoriamente, marcando techos fugaces en torno a 85-86 dólares primero y a 88-90 dólares luego, siempre seguidos de correcciones rápidas y profundas, pero limitadas a los pisos de 78-77 dólares primero y 81-80 dólares después.
Solamente ante un eventual quiebre de la primera zona de soportes -que se mantiene como posibilidad lejana- estaremos considerando que el techo buscado ha sido visto ya y el próximo movimiento resultará en la conformación de un piso, levemente por debajo de los techos verificados durante el segundo semestre de 2009 en 74-73 dólares.


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