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Piden hoy libertad bajo fianza para Strauss-Kahn
Un combo: el titular del FMI, Dominique Strauss-Kahn, en la Corte Criminal de Manhattan el lunes; y la jueza Melissa Jackson, a cargo de la audiencia.
La jueza interviniente en la causa denegó el lunes la excarcelación al banquero socialista y precandidato presidencial de Francia, pese al ofrecimiento del pago de un millón de dólares por parte de sus abogados. Una de las razones fue el temor de que Strauss-Kahn regrese a Francia, país que no tiene tratado de extradición con Estados Unidos.
Por su parte, el abogado de la presunta víctima, una camarera del hotel Sofitel de Nueva York, Jeffrey Shapiro, dijo que «si Strauss-Kahn fuera liberado, mi cliente estaría preocupada por su seguridad personal». La mucama declaró ayer ante un gran jurado.
Shapiro afirmó que «no hay razón de ser» en las teorías según las cuales el titular del FMI fue víctima de un «complot», como creen muchos en Francia. «Escuché tantas cosas en estos días, también hablar de teorías de un complot». Por otra parte, destacó que «no hubo nada consentido en lo que sucedió en esa habitación de hotel».
La presunta víctima es viuda, originaria de Guinea, y vive con su hija de 15 años, en la actualidad en un «lugar seguro», contó Shapiro. En tanto, el diario New York Post escribió que la mujer vive en un condominio alquilado exclusivamente a portadores del virus HIV y enfermos de sida, por el Centro contra el Sida de la Comunidad Unida de Harlem.
Pero consultado por la cadena NBC, Shapiro dijo que esa versión es falsa y ratificó que la mujer vive en el Bronx.
También se conocieron declaraciones del hermano de la denunciante, un empleado de un restorán de Harlem, de 42 años. El hombre definió a su hermana como «una musulmana practicante» que, además, es «honorable y decente, que trabaja duro para criar a su hija».
Sostuvo que «sigue en estado de shock; un hombre que no conocía intentó abusar de ella», recordó que le relató la mujer, y agregó que ella desconocía que se trataba del titular del FMI.
En tanto, Strauss-Kahn permanece detenido bajo extrema vigilancia ante el temor de que pueda suicidarse. Viste un traje de presidiario especialmente diseñado y duerme en una diminuta celda, monitoreado por un guardia a sólo a unos pasos, según dijo una fuente policial.
Licencias
Por lo general, un sospechoso a la espera de juicio, considerado inocente hasta que se demuestre lo contrario, tiene algunas licencias durante su detención, como el derecho a vestir su propia ropa. Pero no es el caso de Strauss-Kahn. Una fuente policial, quien habló bajo el anonimato, dijo a AFP que el magnate de 62 años ha sido ubicado en un área normalmente reservada a detenidos con enfermedades contagiosas. Esto se debe a la disposición de la cárcel, con celdas diseñadas para aislar prisioneros, un requisito indispensable en este caso.
La celda de 3,3 x 3,9 metros se encuentra en el área oeste de la prisión de Rikers Island, ubicada en una isla del East River en Manhattan. El político francés, que niega todos los cargos, tiene permiso para ejercitarse una hora fuera de la celda cada día. Tiene, además, autorización para ir a un salón donde puede ver televisión, incluso seguir la cobertura permanente de noticias sobre su caso.
Strauss-Kahn debe esperar a que mañana un gran jurado defina si deberá someterse a un juicio bajo cargos de haber intentado violar a una empleada del hotel.


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