7 de marzo 2011 - 00:00

Piden a Obama que el Pentágono entre en acción

Washington - Los llamados a que EE.UU dé apoyo militar a los rebeldes libios se multiplicaron ayer, en momentos en que el régimen de Muamar Gadafi intenta recuperar el control con ataques aéreos contra los insurgentes, algunos de los cuales fueron efectivos.

El Gobierno de Obama aún se muestra prudente, examinando «todas las opciones», incluida la militar, frente a la crisis libia y pidiendo la salida del coronel Gadafi, en el poder desde hace 42 años.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, reconoció esta semana que Estados Unidos estaba «lejos de una decisión» sobre el establecimiento de una zona de exclusión aérea en Libia.

La presión sobre el presidente Barack Obama aumentó ayer. Al igual que el influyente senador republicano John McCain, quien consideró que una zona de exclusión aérea permitiría «enviar una señal» de fortaleza al líder libio, el senador demócrata John Kerry dijo que dicha área debe ser fijada para evitar los ataques de la aviación libia contra los rebeldes y civiles.

«Lo último que queremos es una intervención militar, pero no creo que la zona de exclusión constituya una intervención», dijo Kerry, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. «No queremos tropas sobre el campo de batalla; ellos no quieren nuestras tropas sobre el terreno», afirmó, y agregó que había otras formas de demostrar el poder estadounidense para doblegar a Gadafi.

Mientras, al cierre de esta edición cuatro aviones estadounidenses de transporte militar C-130 evacuaban a los refugiados en la frontera con Túnez y dos buques militares se encontraban en el Mediterráneo con 1.200 marines a bordo.

«Supongo que muchas armas irán camino a Libia de una manera u otra en las próximas semanas», sostuvo el senador Kerry sin dar más detalles. Al mismo tiempo, el ex gobernador demócrata de Nuevo México Bill Richardson fue más directo y afirmó que ya era hora de «armar secretamente a los rebeldes».

Asimismo, el ex consejero de seguridad nacional del ex presidente George W. Bush, Stephen Hadley, pidió a Washington implicarse más en la situación incluso armando a los insurgentes, que cedieron terreno el domingo ante una contraofensiva e incursiones aéreas de las fuerzas leales de Gadafi.

Una zona de exclusión aérea supone severos riesgos, dada la capacidad militar libia, que obligaría a entrar en combate, alertan en el Pentágono. El nuevo jefe de Gabinete de Obama, Bill Daley, expresó también sus reservas a la creación de una zona de exclusión aérea en Libia, siguiendo las declaraciones del secretario de Defensa, Robert Gates. «Una serie de gente habla de una zona de exclusión aérea como si fuera un videojuego», dijo Daley en declaraciones a la prensa, y agregó que «quien habla de esa forma no tiene ni idea de lo que habla».

El jefe del Pentágono Gates había frenado también recientemente las expectativas sobre la base de la complejidad de una operación de este tipo. «Llamemos a las cosas por su nombre. Una zona de exclusión aérea comienza con un ataque a Libia para destruir las defensas antiaéreas». Hay «una serie de discurso suelto sobre esas opciones militares», señaló.

Agencias AFP y DPA