22 de enero 2010 - 01:49

Piñera tentó a un sector de la Concertación y la dejó cerca de la ruptura

HABÍA HECHO UN PACTO CON UNO DE LOS PARTIDOS PARA CONTROLAR DIPUTADOS, PERO POR EL ESCÁNDALO FRACASÓ

Michelle Bachelet debe dedicar el último tramo de su mandato a evitar la fractura de la Concertación. Algunos de sus compañeros de ruta se tientan con aliarse a la derecha que gobernará el país desde el 11 de marzo.
Michelle Bachelet debe dedicar el último tramo de su mandato a evitar la fractura de la Concertación. Algunos de sus compañeros de ruta se tientan con aliarse a la derecha que gobernará el país desde el 11 de marzo.
Santiago - La Concertación por la Democracia, que en menos de dos meses dejará el poder en Chile, tras veinte años de Gobierno, vivió ayer una de sus jornadas más difíciles luego de que un grupo de parlamentarios anunciara un acuerdo con la Coalición por el Cambio del presidente electo, Sebastián Piñera, para el control de la Cámara de Diputados. Las críticas desde el resto del oficialismo obligaron a dar marcha atrás con el pacto, pero abrió interrogantes sobre la supervivencia del herido bloque de centroizquierda.

El diputado Fernando Meza, presidente del Partido Radical Socialdemócrata (PRSD, con 5 diputados y un senador) había informado ayer a primera hora sobre un acuerdo con el Partido Independiente Regionalista (PRI, ex Democracia Cristiana) y con los partidos de derecha, que anoche quedó desestimado a raíz del escándalo que generó.

El entendimiento aseguraba a la diputada del PRI, Alejandra Sepúlveda, presidir este año la Cámara baja. Los restantes tres períodos se repartían entre los bloques derechistas Unión Demócratra Independiente (2011 y 2013) y Renovación Nacional (2012).

El acuerdo provocó tal nivel de cuestionamientos dentro de la Concertación, que dirigentes de los otros partidos llevaron a pedir a la presidenta, Michelle Bachelet, que desplazara a los radicales del gabinete, entre ellos, los titulares de Justicia y Minería, y el subsecretario general de Gobierno. «Esto es peor que haber perdido la elección presidencial el domingo», expresó el diputado democratacristiano Pablo Lorenzini.

Aunque Meza aseguró que el pacto era «administrativo» y no político, las críticas fueron durísimas y, en la sala de la Cámara, les gritaron «traidores» y «vendidos» a los radicales.

Disturbios

Éstos se aseguraban la vicepresidencia de la Cámara y la presidencia de algunas comisiones parlamentarias, y le aseguraban a Piñera la mayoría en el cuerpo. «Nosotros lo que queremos es dar gobernabilidad a la Cámara», había indicado Meza, y descartó que el acuerdo significara el fin de la Concertación, porque «tenemos domicilio en las fuerzas progresistas de Chile».

«No entiendo que cuando lo hacemos los pequeños es un delito», se quejó el parlamentario que horas después, tras el vendaval de cuestionamientos, desistió del acuerdo.

Al caer la noche, Meza presentó su renuncia a la dirección de la colectividad, y anunció que llamará a su antecesor en el cargo, senador José Antonio Gómez, para que la reasuma.

Mientras Meza conversaba con la prensa, se produjeron disturbios en el interior de la sede del partido cuando unos 60 manifestantes increparon a los dirigentes e incluso lanzaron huevos.

El Partido Radical Social Demócrata es el más pequeño de los cuatro integrantes de la Concertación y por medio del acuerdo desahuciado accedería a un lugar en la dirigencia de la Cámara baja. De hecho, si se hubiese concretado el pacto, la derecha hubiera obtenido la mayoría en el recinto.

Según analistas, esta situación genera más temores de fuga dentro de la Concertación, debido a la predisposición de la derecha a ceder espacios a cambio de apoyo parlamentario. Ya era de público conocimiento que el PRI tenía intenciones de abandonar el bloque.


Meza había sido criticado también por el ministro de Justicia, el radical Carlos Maldonado, quien pidió convocar a un comité extraordinario para desautorizar y revertir cualquier acuerdo que vaya en contra de «la política de alianzas con la Concertación de Partidos por la Democracia».

«La exigencia de esta hora -abundó- es actuar con altura de miras, reagruparnos, sumar fuerzas para hacer una oposición responsable y recuperar el poder en el futuro. Nosotros no podemos estar en el primer momento de cambio dando señales equívocas a la ciudadanía», expuso Maldonado.

Mañana, los partidos Por la Democracia, Socialista y Democratacristiano realizarán reuniones para analizar la derrota y fijar las nuevas estrategias y los dirigentes que conducirán a cada una de esas fuerzas.

Agencia ANSA y DPA