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Pinta contradice los efectos de la última crisis
Las galerías Diana Lowestein de Miami mostraron las imágenes de Cecilia Paredes, desprejuiciadamente ornamentales y decorativas, que rompen el sereno universo de la abstracción.
Las subastas que las casas Christie´s y Sotheby´s le dedican al arte de nuestra región totalizaron cifras (17,3 y 16,8 millones respectivamente) que superaron los resultados de los últimos años, y la apertura de la Feria coincidió con esta buena noticia.
En este contexto positivo, la mayoría los galeristas que llegaron cargados de expectativas, reconocieron que cosecharon lo suficiente, y algunos algo más de lo esperado. Apenas cuatro galerías llegaron en este año difícil desde Buenos Aires, GC arte, Daniel Abate, Consorcio de Arte e Ignacio Liprandi, con el apoyo del ministro de Cultura porteño Hernán Lombardi, que los acompañó durante la Feria. Pero fueron muchos los artistas argentinos que poblaron los stands de las galerías del mundo, entre ellos Víctor Grippo, León Ferrari, Rogelio Polessello, Pablo Siquier, Enrique Torrojas, Adriana Minolitti, Graciela Sacco, Marta Minujín, Raúl Lossa, Guillermo Conte, Kosice, Oscar Bony, Margarita Paksa.
Con sus 60 galerías, Pinta es una feria grata, fácil de recorrer, que mantiene una dimensión abarcable. Desde el principio, este emprendimiento del argentino Diego Costa Peuser («Arte al Día Internacional» y Buenos Aires Photo), junto a Alejandro Zaia (ZCM Group) y Mauro Herlitzka, puso el acento en las ventas institucionales a los museos de EE.UU. y Latinoamérica. Este año la Tate Gallery de Londres compró a Horacio Zavala, el Museo del Barrio neoyorquino se llevó varias obras, y resultó llamativo que el Museo Tamayo y el de Museo de Boston hayan comprado obras de la argentina Liliana Porter. El Tamayo se llevó además una obra de David Lamelas.
«Lo que no nos mata, nos hace más fuertes», la cita de Nietzsche, pronunciada por Alejandro Zaia, clausuró una temporada que el operador cultural definió como «complicada, para todo el mundo del arte, con miles de galerías y decenas de ferias que interrumpieron su actividad».
Sin embargo, y a pesar de los vaivenes financieros, lo cierto es que las cotizaciones del arte latinoamericano son tan bajas en general -y las argentinas particularmente irrisorias-, si se cotejan con las de los artistas europeos o estadounidenses, que no pueden hacer otra cosa más que escalar posiciones.
Momento
El momento del arte latinoamericano, ignorado durante siglos, parece acercarse, aunque recrudeciera la crisis. Entonces, la estrategia política de Costa Peuser «insistir en la excelencia de las obras y en junio de 2010 presentar Pinta en Londres», donde los valores del mercado contemporáneo son altísimos, conlleva un espíritu de conquista.
Pero lo que diferencia a esta Feria es el paisaje humano, el mix creado por los galeristas estadounidenses, algunos europeos y latinoamericanos de varios países que atraen un coleccionismo -plural en cuanto a sus nacionalidades- pero bastante uniforme en sus preferencias estéticas. Sucede que el otro factor entre las particularidades que distinguen a Pinta de las miles de ferias que han aflorado en gran parte de las ciudades de América, es el apoyo que desde el primer día le brindaron las poderosas coleccionistas venezolanas Paty Cisneros y Estrellita Brodsky.
Empeñadas en insertar el arte latinoamericano en los circuitos de consagración internacionales, suelen determinar con su presencia el éxito o el fracaso de los remates y ferias. Vale la pena aclarar que el gusto de estas coleccionistas por el arte abstracto determinó el rumbo estético no sólo de sus pares y los museos que reciben sus donaciones sino, además, el de Pinta.
Así, con la abstracción como tendencia dominante, se destacaron las galerías que presentaban obras históricas, como las de Brasil, Nara Roesler, Dan con los trabajos de Lygia Clark y los alambres de León Ferrari, y Baró. Luego, la venezolana Durban Segnini, con las vibraciones ópticas de Soto, las sinuosas maderas de Beto de Volder, los enrulados metales de Enio Iommi, la argentina GC arte de Gianni Campochiaro, y la neoyorquina Cecilia Torres, quien además de presentar las pinturas de Augusto Torres, Roberto Aisenberg y César Paternosto, colgó una pared de dibujos de breve formato, un género íntimo que ha tenido gran aceptación.
En el conjunto, debajo de una tinta constructiva del uruguayo Joaquín Torres García y junto a las geometrías de la venezolana Gego, se encontraban las construcciones mínimas que realiza el joven argentino Mariano Dal Verme utilizando el grafito de las minas de lápices pegadas unas a otras. Es decir, la línea del dibujo está construida con el propio grafito, con el mismo criterio que el conceptualista también argentino Eduardo Costa presenta en la galería Henrique Farías sus volumétricos relieves de pintura, realizados al superponer capas y capas del material.
Un conceptualismo que se podría definir como juguetón está presente en las pinturas de Liliana Porter, en las proezas que realizan sus pequeños y heroicos personajes, y en una ola de pintura blanca capaz de arrastrar cuanto encuentra a su paso. El debut del galerista Ignacio Liprandi ha sido exitoso, vendió las obras de Pablo Accinelli y varias del cordobés Tomás Espina.
Paredes
En escenográfico stand pintado de rojo, el galerista argentino Daniel Abate presentó las nuevas obras de la mexicana Betsabé Romero. Las galerías Diana Lowestein de Miami, con las imágenes de Cecilia Paredes, desprejuiciadamente ornamentales, deliberadamente decorativas, rompe el sereno universo de la abstracción. También la galería Sicart de Barcelona, con un imponente retablo de Nicola Costantino, que muestra a la artista desnuda sobre una bandeja, irrumpió con sus elocuentes relatos figurativos los universos mentales de la abstracción y el arte conceptual.
Jacobo Karpio es un galerista que supo desde los tempranos años 80 valorar el arte argentino y llevarlo por el mundo, en su stand exhibía una junto a una obra temprana de Vic Muñiz, una inmensa ciudad del joven argentino Rolando Clardera. Entre los espacios dedicados a los jóvenes se destaca la venezolana Carmen Araujo, que ya anunció su intención de concurrir el año próximo a arteBA, con los bellísimos paisajes de Claudia Bueno.
* Enviada Especial


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