19 de noviembre 2012 - 00:00

Pipi Piazzolla: un jazz personal para entendidos

Pipi Piazzolla: un jazz personal para entendidos
Arca Rusa». Pipi Piazzolla trío. Epsa Music 1495-02.

Este es uno de esos discos que entusiasman especialmente a los músicos o a ciertos melómanos que no quieren descansar en la comodidad de lo más escuchado; de esos que los artistas hacen sin esperar a cambio más que su placer personal, el de tocar, compartir con colegas y dejar plasmada su búsqueda, Es el trabajo del baterista, compositor y arreglador Pipi Piazzolla, un músico muy bien formado, de apellido ilustre -es nieto del gran bandoneonista, aunque sus viajes sonoros no vayan necesariamente por el tango- que es parte de un montón de proyectos, propios y ajenos, pero que tiene su mayor interés puesto en el sexteto jazzero Escalandrum, recientemente premiado con el Gardel de Oro.

Pipi Piazzolla se formó en los Estados Unidos en un instrumento bien distinto al de su abuelo; e hizo del jazz el eje musical de su vida. Y en este caso, se puso al frente de un trío que ya es algo extraño desde su formación: sus platos y sus parches comparten aquí el álbum con el saxofonista tenor Damián Fogiel y el guitarrista eléctrico Lucio Balduini. Con ellos se dio a la tarea de presentar una serie de temas propios con un lenguaje que en principio podríamos asociar al bebop o al hardbop, con las particularidades criollas del caso. Son, casi siempre, «traces» de largo aliento, con mucha improvisación, complejos en su lectura (requieren una atención esmerada para disfrutarlos), con solos brillantes de los tres miembros del grupo. Y como un chiste amistoso para los oídos jazzeros, Piazzolla decidió cerrar su CD con una versión breve, compacta y excelente, de «Evidence» de Thelonious Monk.

Ricardo Salton

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