12 de junio 2017 - 08:03

PJ: 48 horas entre unidad “blue” o quiebre partidario

Con el randazzismo y sus fichas en las PASO, el kirchnerismo revisa escenarios -ya sin tiempo- para evitar al exministro del Interior, que aún exprime la posibilidad de baja de la expresidente.

PJ: 48 horas entre unidad “blue” o quiebre partidario
Cristina de Kirchner y Florencio Randazzo compartieron gestión nacional y hoy disputan la interna del PJ bonaerense. La expresidente y el exministro del Interior juguetearon durante el fin de semana entre una unidad "blue", las PASO y la clandestinidad del partido -bajo el manto de una nueva fuerza- de cara al fin del plazo -pasado mañana- para conformar alianzas e inscribir frentes electorales.

Randazzo potenció el viernes pasado la intención de competir en las PASO al presentar el espacio "Cumplir" con su nueva mano derecha, el exjefe de Gabinete K Alberto Fernández e intendentes como Eduardo Bucca (Bolívar) y Gabriel Katopodis; el senador nacional Juan Manuel Abal Medina y el legislador bonaerense Fernando Navarro (ambos, del Movimiento Evita), entre otros.

Randazzo y su equipo mantienen firme -al menos, hasta anoche- la necesidad de PASO por tres motivos: el exministro no tiene techo de crecimiento a pesar de que todas las encuestas muestran hoy diferencias a favor de la expresidente; un traspié no dinamitaría a Randazzo, ya que una carrera política sostenible también debe conocer la derrota; el empuje que regalaría la exjefa de Estado si decide competir por fuera o evitar -con algún artilugio- la compulsa con su exfuncionario.

Ese secretismo continuará por dos días, pero Randazzo cuenta con una ventaja: su excalidad de "clandestino" (es decir, presentación de espacio, visitas "sorpresa" a fábricas bonaerenses o paseos en trenes sin medios de comunicación) fue sostenida a pesar de astillar la paciencia de propios, que hoy esperan con tranquilidad la definición del cristinismo.

Cristina de Kirchner adoptó una estrategia similar en los últimos días, con militancia silvestre en redes sociales y, según confiaron desde su entorno, diálogo exclusivo y único con su hijo, el diputado nacional y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner.

Las bases de unidad bajo la imagen de la exmandataria volvieron a reclamar por ese genotipo. Por caso, el intendente de Moreno, Walter Festa, dijo que el PJ no puede darse el lujo de dedicar "dos meses de la campaña para hablar de cuestiones internas" cuando el "adversario político real está enfrente", en referencia a Cambiemos. El randazzismo sabe que esa unidad sería, en realidad, del estilo "blue" y con nóminas pinceladas a gusto del camporismo.

Un segundo esquema para el cristinismo: jugar en otro frente pero con el PJ dentro del mismo, es decir, con la anuencia del jefe bonaerense del justicialismo, Fernando Espinoza. Allí confluirán territorio e intendentes con los PJ "no friendly" de Kolina, Miles y Nuevo Encuentro, entre otros.

La estrategia luce aún incipiente y poco viable de realizar. Incluso se dieron pocos movimientos -de redacción de estatuto del frente, por citar un ejemplo- en los últimos días. Sin embargo, las próximas 48 horas podrían acelerar ese proceso.

Una redacción paralela de las reglas internas del frente es una de las pocas ventanas que avizora el cristinismo para bloquear a Randazzo, que confía en los avales que presentó para participar dentro de ese nuevo espacio.

El tercer escenario para Cristina de Kirchner -y dramático para diputados nacionales y provinciales a los que se les acaba el mandato este año- es no participar en las elecciones. Ante la ausencia de la expresidente en los últimos días, el randazzismo alimentó esa opción.

La diputada bonaerense del Movimiento Evita, Patricia Cubría, señaló que la exjefa de Estado "no debería ser candidata" ya que le servirá al Gobierno para "discutir el pasado". En ese caso, Cristina no arriesgará el "celestial" 54% que obtuvo en 2011, que derivó luego en el "vamos por todo".

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