29 de mayo 2012 - 00:00

PJ en suspenso hasta que se calme crisis de Scioli

Jorge Capitanich, Daniel Scioli  y Sergio Urribarri, el martes pasado, tras la reunión del PJ nacional.
Jorge Capitanich, Daniel Scioli y Sergio Urribarri, el martes pasado, tras la reunión del PJ nacional.
El PJ recuperó velozmente su estado habitual: en off. Tras la espasmódica cumbre del martes pasado, que gestó una Comisión de Acción Política (CAP) ultra-K, las dos versiones primordiales del partido volvieron a quedar en suspenso hasta nuevo aviso.

El Consejo del PJ nacional y su filial bonaerense ingresaron en una etapa de pausa que se extenderá hasta julio o agosto. El plazo puede mutar ante un brusco cambio de la coyuntura, pero a priori, el PJ quedará en suspenso hasta la segunda mitad del año.

Hay una fecha palpable: hasta que no se modere el pico de la crisis bonaerense que adquirió ribetes económicos entre rumores sobre la emisión de patacones o sueldos desdoblados. Y que en estos días tendrá una primera señal: la aprobación de la reforma impositiva.

Antes del viernes, Daniel Scioli espera conseguir esa norma. El fin de semana trabajó a dos bandas: negoció con la oposición la aprobación y avanzó con la Casa Rosada en la letra chica del decreto que está dispuesto a firmar antes de que, el jueves, sesionen diputados y senadores.

Es la llave para un círculo módicamente virtuoso: Scioli firma el decreto para imponer revalúo, Legislatura aprueba reforma y se empieza a descomprimir, paulatinamente, la variable financiera a partir de asistencia de la Casa Rosada para pagar salarios y aguinaldos.

Hasta entonces, anticipan en Gobierno, no habrá novedades en el PJ. La semana pasada se resolvió la urgencia legal para evitar la acefalía del PJ nacional -cuyos mandatos vencían el 8 de junio- y, en simultáneo, se activó una carga de profundidad: la CAP.

Esa mesa de 21 integrantes brotó para activar una herramienta que podría servir contra Scioli: la CAP, autónoma y sin presencia del gobernador que tiene a cargo la jefatura del partido, tendrá poder para intervenir sin consulta previa al bonaerense.

En el Congreso, la semana pasada trascendió la versión de una cumbre de la CAP en junio. Ese palacio es una de las usinas K más activas en la metralla a Scioli. Sin embargo, la contraorden fue moderar la ofensiva hasta que pase el crítico agosto bonaerense.

Pero no es definitivo: otra parrafada de Scioli como la de su confesión presidencial para 2015 podría activar, otra vez, al pelotón K. En La Plata prenuncian que bajó la hostilidad y que se instalaría automáticamente una tregua por las próximas semanas.

La CAP se instaló, el martes, como gendarme partidario con capacidad de rápida intervención. Pero en términos prácticos, el Consejo del PJ autofirmó su orden de hibernación hasta, como mínimo, diciembre próximo. Al convocar a elecciones para el 31 de marzo de 2013, resolvió que por varios meses no es necesario que vuelva a reunirse.

El capítulo bonaerense maneja otros tiempos. Los mandatos actuales caducan en diciembre. Salvo que se haga la misma maniobra que en el Consejo nacional y se prorroguen, en septiembre se tendría que ordenar el cronograma electoral para renovar autoridades.

El ACV de Alberto Balestrini, junto a la jura y posterior renuncia de Hugo Moyano -lo imitaron cuatro consejeros gremiales- dejaron al PJ bonaerense en zona difusa. De hecho, en lo formal, el camionero todavía está a cargo porque no se aceptó su dimisión.

Cristina Álvarez Rodríguez, ministra de Gobierno de Scioli, opera como virtual presidenta sólo por ser la siguiente en la línea de sucesión. En 2008, por pedido de Balestrini, Kirchner aceptó que la dirigente sea nominada como vicesegunda del partido.

La experiencia de Moyano inhibe movimientos: el jefe de la CGT creyó que pondría al PJ en movimiento y apenas lo pudo reunir tres veces, una de las cuales -la celebérrima cumbre del 26 de octubre, el atardecer anterior a la muerte de Néstor Kirchner- sesionó sin quórum.

En la accidentalmente convivencia entre Scioli y su vice, Gabriel Mariotto, tratar de despabilar al consejo bonaerense es una jugada de riesgo. Un paneo genérico de las pertenencias de los consejeros sugieren un ajustado predominio K.

Eso, claro, si se computa como una sola cosa tanto a los jóvenes que reportan a La Cámpora, como también a dirigentes e intendentes que aparecen ligados a Amado Boudou, Julián Domínguez, Florencio Randazzo y otros delegados de la Casa Rosada.

Mariotto avisó que entre sus planes figura la jefatura del PJ. En sectores del partido, promovido por un puñado de intendentes, se incluyó también el nombre de Julio De Vido. En el sciolismo sugieren, sin demasiado énfasis, que el gobernador podría pretender esa butaca.

Aparece, además, una hipótesis que indica que el pedido de Cristina de Kirchner será que la cuestión del PJ nacional se resuelva en paralelo con la del PJ bonaerense, y como parte de un esquema integrado. Ante eso, ambos consejos estarían en off hasta fin de año.

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