9 de diciembre 2015 - 00:00

Plan estratégico y perdurable

Plan estratégico y perdurable
Nuestro país, por ventajas naturales y excelentes recursos humanos, está llamado a convertirse en uno de los más importantes proveedores de alimentos del mundo. Ello permitiría un enorme desarrollo económico y social del país que beneficiaría a toda su economía. Para lograrlo sòlo se requieren algunas pocas políticas estratégicas y perdurables en el tiempo.

Desde el sector vislumbramos cuatro ejes fundamentales, para lograr un aumento considerable de la producción de granos y de productos con mayor valor agregado, generando empleo, y aumentando las exportaciones con el consecuente ingreso de divisas y riquezas para el país.

En primer lugar, consideramos fundamental crear condiciones económicas que posibiliten el crecimiento en la producción, como mercados libres y transparentes con reglas de juego claras y con competencia. Para eso es fundamental la eliminación del sistema de licencias no automáticas (ROE VERDE) y las restricciones cuantitativas a las exportaciones, la modificación de las normas que desincentivan el uso de los mercados a término para potenciar esta herramienta en favor del productor; y también los esquemas artificiales para la provisión de algunos productos en el mercado doméstico como por ejemplo el biodièsel.

Además, es conveniente promover los productos con mayor valor agregado, remover las trabas regulatorias que impiden la utilización del régimen de admisión temporaria en el sector para el procesamiento de granos de países vecinos, reactivar la industria del biodiesel, adecuar los derechos de exportación considerando el valor agregado y propiciar un esquema impositivo que incentive la producción y la exportación de agroproductos.

Un aspecto central para la producción con valor agregado en el país lo constituye un esquema impositivo que la incentive, sin afectar los recursos necesarios para el Estado y que provenga de un esquema federal. Para conseguir ese objetivo es necesario reducir progresivamente los derechos de exportación, especialmente en trigo, maíz y girasol;establecer normas claras para la devolución del IVA para evitar las demoras en su devolución (actualmente, se acumulan por 1,6 mil millones de pesos) que generan una fuerte restricción del capital de trabajo de las empresas y afectan el acceso al crédito, además de ocasionar pérdidas; definir normas claras en relación con la validez de las compras a productores y/o acopiadores en el mercado doméstico; adecuar el Impuesto a las Ganancias a la realidad del comercio exterior del sector, en especial lo vinculado a los precios de transferencia, y reducir la generación de saldos a favor en exceso originados en regímenes de retención y percepción.

En segundo lugar, es necesario el desarrollo de infraestructura en materia energética y de transporte (ferrocarril de carga, carreteras, acceso a los puertos e Hidrovía). En tercer lugar, es importante generar previsibilidad y seguridad jurídica, y para ello es fundamental el respeto a las leyes, evitar huelgas y piquetes que frenen los flujos de exportación y el respeto a la propiedad privada, física e intelectual.

Finalmente, recomendamos realizar una promoción de la sustentabilidad ambiental con controles en la aplicación de agroquímicos razonables y equilibrados e incentivando la producción sustentable a largo plazo.

(*) Presidente de CIARA-CEC

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