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Planeta K: en malón, piden que se modere el toreo de campaña
Florencio Randazzo, ministro y candidato K, fue recibido por intendentes de la Tercera Sección que le pidieron “moderar” los cruces con Daniel Scioli. El planteo de los alcaldes coincidió con el que hicieron varios dirigentes y funcionarios K que entienden que un enfrentamiento virulento perjudica al FpV frente a las elecciones presidenciales.
Aníbal Fernández, jefe de Gabinete, y el ministro de Defensa Agustín Rossi -ambos anotados en la grilla de sucesores-, el titular de Aerolíneas Argentinas y candidato porteño, el neocamporista Mariano Recalde y el pleno de alcaldes peronistas del conurbano sur desplegaron una coreografía contra los chispazos entre Scioli y Randazzo que tuvieron un pico lunes y martes cuando, tras meses de no responder a las críticas del ministro, el gobernador ordenó una metralla contra el mismo.
El entrevero que es el primero entre dirigentes del planeta K generó intriga y puso en alerta a la Casa Rosada. Aníbal F., en su habitual charla mañanera con los medios, pidió no "andar canibalizando" a "los compañeros" y recomendó "contarle a la sociedad qué haría a partir del 10 de diciembre si tuviera la oportunidad de conducir el país".
"El objetivo pasa por ahí, por cómo le va a garantizar los garbanzos a la sociedad argentina y no eso de 'yo soy más bueno que vos'" dijo el quilmeño que figura en la lista de buena fe de los presidenciables pero que, en el último tiempo, empezó a ser mencionado para otro ring: la gobernación de la provincia de Buenos Aires.
Otro ministro, con intereses específicos en la sucesión presidencial, Agustín Rossi también se zambulló en el debate. "No cuenten conmigo para sembrar rivalidades dentro del Frente para la Victoria. No creo que eso sea positivo", dijo Rossi y consideró que no es saludable andar "a los carpetazos entre los compañeros".
La tercera voz oficial fue de Recalde, que el sábado se convirtió en uno de los candidatos K en la Capital Federal y el martes, en Ezeiza, se mostró junto a la Presidente, escoltado por Scioli y Randazzo, en uno de los momentos más ásperos de la escalada inter K.
Recalde dijo que La Cámpora no emitirá "opinión" sobre quién debe ser el candidato presidencial del FpV aunque consideró que tanto Scioli como Randazzo "pueden continuar con el proyecto". "Espero que gane el que mejor represente y garantice la continuidad de este proyecto político. Hay muchas diferencias, pero a la hora de encabezar un proyecto, cualquiera de los 5, 6 o 7 precandidatos que se han manifestado pueden hacerlo", dijo Recalde y consideró los cruces como "chispazos verbales".
Luego de cruzarse en Ezeiza, durante el acto de la Presidente, Scioli dijo por TV que no "cuenten conmigo" para "entrar en discusiones entre dirigentes". Casi en paralelo, al salir de una reunión con intendente del PJ de la Tercera Sección electoral, Randazzo dijo algo parecido: "Es muy bueno el debate, pero las agresiones no sirven a nadie".
Fueron los indicios de una tregua que ayer se mantuvo y que respondió, según circuló entre referentes K, a indicaciones "bajadas" desde Olivos. En el randazzismo, más cautos que de costumbre, dijeron que no hubo ningún pedido de "bajar el tono del debate". Optaron, de todos modos, por no sumar más tensiones y recurrieron a otro método: difundir dos mediciones en las que el ministro aparece mejor posicionado que Scioli.
En concreto, aunque Aníbal y Rossi hacen jugar sus intereses en la disputa entre Scioli y Randazzo -la polaridad los perjudica-, sobre el ministro de Interior y Transporte cae un reproche, casi genérico, en particular de alcaldes y dirigentes del PJ: como fue, hasta acá, quien más duro embistió contra Scioli, advierten que esa campaña es dañina y puede terminar perjudicando las chances electorales del FpV.
Fue, en particular, lo que le plantearon anteanoche en la sede del Frente Nacional Peronista (FNP), la "Casa Néstor Kirchner" en San Telmo, los caciques del conurbano sur convocados por Julio Pereyra y Fernando Espinoza. Randazzo sabía, de antemano, que entre esos alcaldes prima la idea de un solo candidato presidencial y de que el ministro baje a pelear la gobernación, debate que Randazzo no acepta ni siquiera abrir.
Los alcaldes enfocaron, entonces, la inconveniencia de alterar la campaña y hablaron de que sea menos agresivo. Randazzo se defendió con que como candidato necesita instalarse y para eso debe antagonizar con Scioli. Explicó, además, que una campaña sin debate es "funcional" al gobernador. Prometió, de todos modos, tratar de no ser agresivo pero los intendentes se fueron convencidos de que eso será difícil. Salvo que Cristina dicte una tregua.

