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Playas de Chile
Más allá de que para los argentinos las playas para veranear en Chile siguen siendo las de Viña del Mar, el paístrasandino posee una amplísima oferta de verano con sus más de 4.000 kilómetros de costas frente al océano Pacífico. Algunas playas que vale la pena conocer son las del norte, las cercanas a Perú y Bolivia, que son las de Tarapacá, Antofagasta y Atacama, de aguas cálidas, turquesas y cristalinas. La exclusiva Isla de Pascua es otra opción para no perderse.
Pucón es escenario de algunas de las más bellas playas de Chile.
Para quienes decidan ir a la Isla de Pascua, a 3.800 kilómetros de la costa central de Chile, encontrarán que la playa Anakena está tan poblada como una de Viña del Mar, por lo tanto para descubrir el encanto de la Polinesia se recomienda ir a Ovahe, mucho más pequeña que Anakena y bastante menos frecuentada, por lo que es un paraíso que casi se puede tener para uno solo. Se trata de una caleta diminuta con arenas rosadas producto de la mezcla de la escoria roja volcánica y el coral blanco, rodeada por acantilados de color rojizo. Para llegar a esta joya casi oculta, hay que seguir la ruta que va a Anakena. Más o menos un kilómetro antes de llegar, tomar el camino de tierra que se abre a la derecha y que indica Ovahe, y finalmente tomar el sendero que surge al pasar una colina prominente a la izquierda. Un muro de piedra indica la entrada a esta playa. Es conveniente ir por la mañana, ya que Ovahe está rodeada de acantilados y el sol sólo da hasta aproximadamente las dos de la tarde.
En sentido opuesto a esa corriente de estar lo más cerca posible de lo tropical, ir hacia el sur se ha convertido en los últimos años en un destino selectivo. Las playas de Villarrica, Pucón y Lican-Ray, en la Araucanía, a 85 kilómetros de Temuco, 750 al sur de Santiago de Chile, a 534 de Neuquén, y a 141 de Junín de los Andes desde donde se llega por el paso Cerrera, se han convertido en un destino vip por sus termas, parques nacionales, lagos y ríos correntosos.
• libertador bernardo o'higgins
Pichilemu es uno de los destinos con mayor oferta turística para surfistas. Es un balneario tradicional de la zona centro-sur, con una de las áreas más ricas del mundo en olas perfectas, largas, constantes y frías. Prácticamente toda la zona es rural. No hay grandes ciudades ni puertos, sólo algunas industrias y una serie de caletas de pescadores. Unos 6 km más al sur de Pichilemu está Punta de Lobos, que se ha convertido en una de las playas con más movimiento nocturno de Chile. Ahí también nace la ola Punta de Lobos, donde todos los días es posible ver a surfistas de distintas partes del mundo deslizándose por la superficie del agua.
Matanzas, en tanto, está en el límite entre la V y la VI región. El lugar posee olas perfectas para practicar surf. Tiene un borde costero amplio, donde además se suelen hacer largas cabalgatas. Por último, Puertecillo es una playa que algunos consideran todavía virgen. Es para quienes disfrutan la naturaleza. Está más al sur de Matanzas, en la VI Región. Prácticamente no hay caminos después de Puertecillo. Tiene muy buen clima. Ideal para practicar surf, kitesurf, bodyboard y windsurf.
• coquimbo
Dentro del Parque Nacional Pingüino de Humboldt hay tres islas: Choros, Damas y Chañaral, que le han dado vida a la reserva principalmente por las colonias de delfines nariz de botella que se mueven por la zona. Son 300 hectáreas protegidas cuyo centro neurálgico es Caleta Punta de Choros, donde se arriendan embarcaciones para recorrer la isla Damas. En esta isla lo mejor es recorrer las playas La Poza y Las Tijeras, ambas de arena blanca, aguas transparentes y apacibles. El destino no es un lugar de concurrencia masiva, por lo que el espacio es amplio y se disfruta lejos del ajetreo de una playa popular. Otra de las actividades que se practican en la reserva es el kayak. Hay viajes organizados entre Choros y Damas, con un camping incluido de tres días, tiempo ideal para observar delfines, pingüinos, lobos marinos y diferentes especies de aves propias de la región.
Por su parte, Puerto Oscuro es una pequeña playa que está escondida por acantilados, a la altura de Canela, el pueblo más cercano del Parque Eólico de la IV Región. No hay mucha infraestructura, pero es posible hacer camping. Se puede hacer una excursión por el día desde La Serena, para quienes quieren huir del ajetreo del verano. La playa de Totoralillo, en tanto, recibe a surfistas y a veraneantes por igual. En la parte más pedregosa está la escuela de surf Totoralillo. A la zona arenosa llega casi toda la gente en el verano. Dicen que es una de las playas más bonitas de Chile. Tranquila, para ir con niños. Tiene una franja de aguas celestes y arena fina.
• tradicional y popular
Cuestión de costumbres, para la mayoría de los argentinos -y chilenos- las playas más atractivas son las que se encuentran próximas a la ciudad de Santiago de Chile, representadas por Viña del Mar y Valparaíso. Considerada la capital del turismo chileno, Viña del Mar, que está a 117 kilómetros de Santiago de Chile, es conocida por sus 13 playas, su Festival Internacional de la Canción y su Festival Internacional de Cine; el más importante casino del país y por ser conocida popularmente como "Ciudad Jardín" por estar rodeada de espacios verdes como la Quinta Vergara, que es sede del festival, el Parque del Salitre que es el Jardín Botánico Nacional en Camino El Olivar, el reloj de flores frente a la playa Caleta Abarca, y el Sausalito, entre otros muchos parques y plazas.
Entre las playas se destacan: la céntrica y concurrida Caleta Abarca, instalada en una bahía rodeada por el acantilado, el cerro Recreo, el cerro Castillo, y el convento e iglesia de los capuchinos. El balneario de Reñaca, a unos 7 kilómetros del centro de Viña, es la playa de moda y la más concurrida por la gente joven. Recorriendo el paseo costero por la avenida San Martín se encuentran las playas Acapulco y El Sol; junto a la avenida Jorge Montt, Los Marineros y Las Salinas; y en la avenida Borgoño, Las Cañitas y El Encanto. Viña del Mar no sólo tiene una gran infraestructura hotelera (con cinco estrellas como el Hotel del Mar y el Sheraton Miramar) y gastronómica que no deja de crecer, completos servicios comerciales, de entretenimientos y de una intensa vida nocturna, que a veces hacen pensar en una Mar del Plata del Pacífico.
Hay algunas visitas imperdibles como conocer el Museo de Bellas Artes, Museo Arlequín, el Teatro Municipal, el Museo de Arqueología e Historia Natural, el Centro Cultural Viña del Mar en el Palacio Carrasco, el Muelle Vergara y el Casino Municipal. Viña está a menos de 6 kilómetros, a unos 10 minutos, de la pintoresca ciudad de Valparaíso, principal puerto de Chile, que parece atrincherada entre los cerros La Campana y El Roble. Para poder conocer esa ciudad construida en terraplenes es imprescindible utilizar uno de sus 15 ascensores, en especial el de Polanco, que permite ver la ciudad desde 60 metros de altura, después de haber pasado por un túnel de 150 metros de largo.
Y si está allí no deje de ir a La Sebastiana, que fue una de las casas donde vivió Pablo Neruda y que se mantiene como un museo personal del poeta Premio Nobel. En Valparaíso está Quintay, una playa que se disfruta todo el año. Hay allí una antigua barca ballenera que puede visitarse. Bajando por el camino que conecta a Quintay con la Ruta 68, hay un gran bosque de pinos que serpentea junto a la ruta. En Quintay hay dos restoranes cuyas terrazas miran hacia los botes de los pescadores en la caleta. Empanadas de todos los tipos, con camarones, con ostiones y, por supuesto, distintos tipos de pescado son la especialidad local.

