13 de noviembre 2009 - 00:00

Plebs: en busca de la raíz africana del tango

Milena Plebs: «Lo esencial del tango está en el abrazo, en el contacto. Retomar los papeles masculinos y femeninos en el tango que estuvieron bastante desdibujados por mucho tiempo».
Milena Plebs: «Lo esencial del tango está en el abrazo, en el contacto. Retomar los papeles masculinos y femeninos en el tango que estuvieron bastante desdibujados por mucho tiempo».
Emergente del taller de danza contemporánea del Teatro San Martín, bailarina del Ballet Contemporáneo, pareja de Miguel Angel Zotto en la compañía Tango x 2 y en el espectáculo «Tango Argentino», de Claudio Segovia y Héctor Orezzoli, Milena Plebs es una de las máximas figuras de la danza porteña. Mañana estrena un espectáculo creado y dirigido por ella misma titulado «Tramatango» en el Teatro Alvear. Dialogamos con ella:

Periodista: ¿Qué es Tramatango?

Milena Plebs: El nombre surgió por manejar un concepto de trama que sugiere la urdimbre de distintos estilos dentro del tango en sus tres partres. Una fusiona el tango con la danza contemporánea en «Sintonías»; después, «Pugliese Yumba» es estilo de baile más tradicional (baile de salón de los 40) y por último, en «Tango congo» me propongo experimentar algo que tiene que ver con un supuesto origen africano del tango. Se supone que la milonga y el candombe vienen de la raíz afro y el tango está más en cuestión, porque está más mezclado con las influencias europeas. Hay ciertos arreglos de Firpo, Salgán o Troilo que tienen unos contrapuntos tan fuertes que me digo: acá hay más afro de lo que se supone.

P.: ¿Es una obra abstracta o usted sigue una secuencia argumental?

M.P.: Hay un hilo conductor que une estas tres escenas, y ese hilo soy yo con el bailarín que me acompaña que es Roberto Reis y que conformamos una pareja que hace las veces de ángel o nexo. «Sintonía» muestra el conflicto de la pareja en el mundo actual. Lo muestra de una manera bailada, no es que haya una historia. Con la danza se va representando ese tipo de conflicto, de encuentros y desencuentros en contraposición con una pareja de milongueros mayores que aparecen en un momento, que son como la pareja arquetípica del amor romántico, la pareja del pasado, de nuestros padres o abuelos, que hoy está tan en crisis. Yo tenía una suerte de antojo: quiero que se escuche la orquesta de Pugliese y la única manera fue poner las grabaciones.

P.: ¿Y en cuanto a lo africano?

M.P.: Es unainvestigación que yo vengo haciendo hace un tiempo. Aquí si hay una pequeña historia. Una primera parte que es «Rojo ritual» y tiene que ver con una comunidad y una joven de ella que pasa por una iniciación, de su adolescencia a su madurez. Hay un ritual y luego ella se ve tentada por situaciones que le hacen ver ciertos aprendizajes de la vida. Está un poco inspirado por el cuento de las «Zapatillas rojas» (en este caso los zapatos rojos de tango) y finalmente, viene «Sitios de tango», que es el lugar donde los negros hacían sus rituales. Son danzas con espíritu festivo con los que voy cerrando el espectáculo.

P. ¿Cómo ambienta la obra para pasar por estos distintos espacios?

M.P.:
Convoqué a Alejandro Cervera quien me asesoró artísticamente, en forma global, diría, y es el que alguna manera me propuso la idea de unidad de las tres obras que yo pensaba separadas. Hay ciertos elementos escenográficos que le dan contención a cada una de las partes. Utilizamos unos paneles movibles fileteados por el artistas Jorge Muscia, hechos con criterio contemporánea del filete, lo que le da una resignificación visual que le conviene a la obra.

P.: ¿Cómo llega usted a la danza? ¿A través de la académica y contemporánea o a través del tango?

M.P.:
Empecé danza clásica a los diez años. Tuve en mi adolescencia importantes maestros como Gloria Kazda y Roberto Giacchero. Cuando terminé el secundario, entré en el taller del San Martín, a los 18 años, y a los 19, participé en el Grupo de danza contemporánea, que dirigía Ana María Stekelman. Esto fue en 1979, y en 1982 vino Mauricio Wainrot. En febrero de 1986, junto a Miguel Angel Zotto, empezamos a trabajar juntos y luego vino «Tango Argentino» y comenzamos a recorrer el mundo.

P. ¿Tiene nostalgias de la época de Tango x 2 y su pareja, Miguel Angel Zotto?

M.P.:
No soy nostálgica. Cada época tiene su importancia y su ciclo. Eso ya terminó, fue riquísimo pero también fue muy duro porque nosotros éramos pareja en la vida, estuvimos diez años juntos, nos separamos y seguimos trabajando unos tres años más y era muy difícil. Dije: necesito cortar con esto y me fui de la compañía. Y comencé un camino de búsqueda.

P.:¿Qué piensa del boom del tango en Buenos Aires?

M.P.: Es algo que se fue gestando después de «Tango Argentino», que hoy esta en pleno auge. En los 90 eran los espectáculos de tango y hoy la gente lo baila, es decir, el auge pasa por las milongas populares. Hay milongas en todo el mundo. Y creo que es mayor la práctica social que el escenario. Creo que la gente experimentó el contacto del abrazo, eso generó el fenómeno más fuerte.

P.: ¿Y los campeonatos mundiales de tango?

M.P.: Hizo que se instalara más aun el tango acrobático desvirtuando un poco el sentido del baile social. Campeonato se toma como un hecho que cuánto más acrobacias se haga es mejor. Hay que insistir en eso, la acrobacia es para el escenario.

P.: ¿Hay coherencia conceptual en la coreografía del tango?

M.P.: Hay un poco de todo. No hay muchos coreógrafos de tango que conozcan demasiado de coreografía. Aunque sí ciertos códigos que se tratan de respetar. Algunos los tienen y también hay gente joven que trata de romperlos, apartarse de la tradición.

P.: Hay muchos espectáculos que aprovechan de este boom del tango para inventar shows que no son muy auténticos que digamos.

M.P.: Siempre existieron los shows for export, no son de ahora. Lo que pasó con Tango X 2, por ejemplo, es que puso algo más auténtico en el escenario, algo que estaba más cerca del baile social. Y eso creó conciencia.

P.: ¿Dónde estaría la esencia del tango, hoy por hoy?

M.P.: En el abrazo. En el contacto. Retomar los papeles masculinos y femeninos en el tango que estuvieron bastante desdibujados por mucho tiempo y que ahora vuelven a tener presencia. Tiene que ver con la liberación femenina, se abraza y se sigue con lo intrínseco de esos papeles. Es casi una cuestión antropológica. Esto es lo que gusta y lo que asusta también cuándo se baila el tango.

Entrevista de Eduardo Giorello

Dejá tu comentario