12 de noviembre 2013 - 00:00

Pocos recursos para afontrar la calamidad

Manila - El panorama desolador de Filipinas condujo al presidente Benigno Aquino a declarar el "estado de calamidad" para acelerar los esfuerzos del Gobierno por llevar ayuda a los afectados por uno de los peores tifones de la historia, aunque los recursos eran limitados debido a la enorme destrucción.

La declaración permitirá a las autoridades controlar los precios de los bienes y servicios básicos y liberar fondos de emergencia con mayor rapidez. "En los próximos días les aseguro que la ayuda llegará más rápido", prometió en un discurso televisado. "Llamo a los ciudadanos a mantener la calma, a orar, cooperar y ayudarse unos a otros. Es la única forma en que nos sobrepondremos a esta tragedia", subrayó.

Aquino aseguró que destinará u$s 25 millones de dólares a crear fondos de ayuda. Mientras, 22 países han enviado asistencia. Anoche, Estados Unidos le otorgó una bocanada de aire al Gobierno, al anunciar el envío de portaaviones con 80 aeronaves y 5.000 soldados para asistir a los damnificados .

Hasta el momento, la Agencia Nacional de Gestión de Desastres había confirmado la muerte de 1.774 personas en el este de Filipinas y más de 2.000 resultaron heridas, y al menos 82 permanecían desaparecidas. Mientras, más de 9 millones se vieron afectados por el tifón, incluyendo las más de 600.000 personas que fueron desplazadas de sus hogares. Pero la ONU sostiene que los fallecidos sólo en la región de Tacloban superan los 10.000, por lo que se estima que la cifra se incremente con las horas. Este dato grafica la catástrofe mayúscula a la que fue sometida la región.

El aeropuerto de la ciudad de Tacloban, una de las más afectadas, se encontraba sitiado por cientos de personas que esperaban recibir alimentos y agua. Los primeros vuelos trajeron médicos que establecieron en la terminal un centro de atención de emergencia. Miles de toneladas de ayuda van de camino, pero la distribución es complicada porque las calles están bloqueadas por escombros de varios metros de altura. Los testigos hablan de un hedor insoportable por los cadáveres en descomposición y las autoridades locales están preparando fosas comunes.

Por su parte, la Policía anunció duras acciones contra quienes cometan delitos. "La gente dice que la situación obliga a las personas a acciones desesperadas", sostuvo la vocera policial Reuben Sindac en declaraciones a la televisión. "Tenemos comprensión, pero no podemos aceptar la anarquía", afirmó.

"Puede que no podamos comprender la situación de todos los afectados por el tifón, pero ésa no es excusa para actuar con violencia y llevar a cabo crímenes", agregó en una entrevista a la radio DZMM. Aquino dijo que "el Gobierno nacional asumirá (los gobiernos locales) temporalmente y estaremos desplazando más gente para completar las posiciones que quedaron vacantes repentinamente".

Periodistas de la emisora ANC consiguieron llegar por primera vez en moto a Guiuan, más al este, donde vivían 50.000 personas. Los reporteros mostraron imágenes de una increíble devastación: una torre de iglesia solitaria se yergue hacia el cielo y hay rocas de varias toneladas dispersas por todas partes. Numerosas casas y cabañas estaban destruidas y ningún rescatista había llegado al lugar. Pese a todo, no hay pánico, sino que la gente recorría las calles en estado de shock.

En ese marco, il Pontificio Consejo Cor Unum destinó, por disposición del papa Francisco, una "primera contribución" de 150.000 dólares para el auxilio a las poblaciones afectadas por el tifón.  

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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