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Polémica defensa sobre la compra de gas a Chile
Fernando Pino Solanas
Según Aranguren, el 29 de febrero el Gobierno de Bolivia comunicó que no podía entregar los 19,9 millones de metros cúbicos diarios que establece el contrato para 2016, ofreciendo 15,4 millones de metros cúbicos para el primer semestre y 19 millones para el segundo.
El ministro añadió que ante "un pronóstico de frío más severo que en años anteriores" se decidió "evaluar la posibilidad de diversi-ficar la oferta energética importada, para así limitar al mínimo posible el corte de suministro de gas natural a la industria, lo cual fuera muy frecuente en años anteriores".
Controvertido
Curiosamente, este argumento que es la primera vez que se conoce, podría ser más controvertido que comprar gas a Chile, porque la industria es la que debería buscar y afrontar el costo de fuentes energéticas alter-
nativas siendo que el suministro a los hogares es prioritario.
La explicación se produce en momentos en que los aumentos en las tarifas de gas están siendo cuestionados en la Justicia a través de pedidos de amparo. Además, un trabajo del Centro de Estudios de la Universidad de Belgrano reveló que las facturas residenciales subieron tres veces más que las industriales considerando los cuadros tarifarios de Capital Federal.
Aranguren sostuvo que además del ingreso por gasoducto del gas boliviano, el país cuenta con dos opciones de regasificación de GNL en los puertos de Bahía Blanca y Escobar, "cuya capacidad se encuentra a pleno entre junio y agosto" .
Añadió que Chile, que también importa GNL, tiene capacidad ociosa en sus dos terminales de regasificación y que "dicho producto fue ofrecido como disponible por su propietario, inicialmente ENAP, y no cabía la posibilidad de licitarlo, ya que no existe más de un proveedor posible para el gas proveniente de cada una de dichas terminales".
También indicó que "aún para una compra del Estado, contrariamente a lo mencionado por el senador Solanas, las normas de contratación prevén la compra directa en este tipo de situaciones (Art. 25d inc. 3 y 5 del Dto. 1023/2001). Explicó que "denunciar que se compró a Chile a un precio un 128% superior al que corresponde por contrato con Bolivia es una verdad planteada en forma maliciosa".
También expresó que " las únicas opciones reales son el GNL regasificado en Chile y el gasoil importado, utilizado en usinas de generación eléctrica en remplazo de gas natural", y que la compra al país vecino se hace a un precio que es el 40% inferior al del combustible alternativo que reemplaza, ahorrándole al país con esta operación $ 840 millones .


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