25 de marzo 2009 - 00:00

Politizado Marcó dispara debate

Más allá de los documentos oficiales, en el seno del Episcopado existe una interna entre la línea más dialoguista de la curia, encabezada por el obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, y el de Luján, Agustín Radrizzani, y otro sector liderado por Jorge Bergoglio que avala que los prelados salgan en defensa del sistema republicano y las instituciones, algo que roza la participación de la Iglesia Católica en la política.
El debate no es nuevo. Se disparó con la postulación del obispo Joaquín Piña en Misiones, para frenar la reelección indefinida del entonces gobernador kirchnerista Carlos Rovira y se profundizó la semana pasada con el discurso del sacerdote Guillermo Marcó en una marcha contra la inseguridad. Marcó debió renunciar a la oficina de prensa del Arzobispado de Buenos Aires tras criticar en una entrevista la posición del papa Benedicto XVI en relación con el islam.
Pero el cura ya había embestido sin eufemismos contra el matrimonio Kirchner en reiteradas oportunidades.
Inseguridad
En medio del año electoral, los obispos pedirán que el Episcopado se pronuncie sobre la inseguridad y la pelea Gobierno-campo, pero desde una visión pastoral no política.
Los diálogos de Bergoglio con líderes opositores como Elisa Carrió, Gabriela Michetti y Jorge Telerman podrían reflotar el peor momento de la relación con el kirchnerismo. Por eso, sin referirse directamente a Bergoglio, el cura Marcó será materia de discusión en el cónclave de obispos.

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