29 de diciembre 2011 - 00:00

“Poner la salud al servicio del país”

“Poner la salud al servicio del país”
En algunos pasajes del discurso de ayer Cristina de Kirchner ensayó una hipótesis sobre los efectos que la tarea de Gobierno tiene sobre quien ejerce la responsabilidad máxima. Usó las palabras «estrés» y de poner «la salud al servicio del país» de una sola persona, de «preocupaciones» y que ocasionan «problemas». Fueron los pasajes más personales de una exposición que hay que leer también con atención a la precisión de cada palabra. En la misma sintonía agradeció muestras de solidaridad de funcionarios y mandatarios del extranjero, con quienes habló desde la noche del anuncio de su enfermedad y sobre quienes dio detalles. Avanzó también en la idea chavista de un club de presidentes que sufren la misma enfermedad, pero sin sacar las conclusiones extravagantes del presidente de Venezuela. Veamos lo principal que dijo la Presidente sobre esas relaciones entre salud y responsabilidad de Gobierno: 

  • Una sola persona no puede, aun cuando esa persona trabaje las 24 horas, aun cuando esa persona ponga su salud al servicio del país, con una sola persona y con un equipo que la acompaña no alcanza. Necesitamos también que todos pongan su parte y no se comporten como sectores. 

  • Por eso cuando uno por ahí escucha algunas demandas en sectores cuyos salarios promedio son 16.000 pesos, sus directores ganan 40.000, más que yo, que soy presidenta, por ejemplo. Y seguramente que se van a las seis de la tarde a su casa, están con sus chicos y no tienen problemas ni de estrés, ni de preocupaciones ni de nada que muchas veces te ocasionan otros problemas. Pero bueno, yo a todos esos les pido, no para mí, para sus compatriotas que necesitan seguir creciendo, porque ese diez por ciento que todavía y el diez también que le sigue, que tampoco está tan bien, necesitan de la solidaridad de los que han alcanzado un buen ingreso. 

  • Sé porque nunca hay tanta gente ni tantos periodistas para un anuncio de esta naturaleza agradecer todas las muestras de solidaridad, de cariño y afecto de todos los argentinos y también de presidentes amigos. ¿Se imaginan quién fue el primero que me llamó anoche? Terminé de trabajar en Jefatura a las diez y ya me estaba llamando, así que lo atendí en la residencia: Hugo Chávez Frías, el primer presidente que me llamó. Y le digo: «Vos y tu congreso». Porque él anda propiciando junto con Lula un congreso, di-ce, de los que vencieron el cáncer. Y le digo: «Vos y tu congreso y con tu convocatoria a los congresos esos. Pero te aclaro que te voy a pelear la presidencia honoraria a vos y a todos», le digo. Así que, agradecerle a mi querido amigo Hugo Chávez, agradecerle también a Sebastián Piñera, fue el segundo que me llamó. Al ratito de que me llamó Hugo me llamó Sebastián y su esposa, Cecilia, una mujer muy afectiva, con palabras... a quien quiero mucho y con quien tengo mucho aprecio y también les agradezco a los dos. Juan Manuel Santos, llamó, también le quiero agradecer desde aquí, llamó muy tarde por la noche, yo no lo pude atender, seguramente lo voy a escuchar hoy. Fernando Lugo, me llamó por la mañana, Dilma también estaba en una playa y no pudimos comunicarnos pero ahora estamos comunicándonos en un rato más.
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