- ámbito
- Edición Impresa
Poniatowska: “La vanidad ayuda a salir adelante alguna vez”
Elena Poniatowska: “En Guadalajara no hablé de mi obra. Era mucho más importante hacerlo de los estudiantes normalistas desaparecidos”.
La autora, descendiente de Stanislao Poniatowski, el último rey de Polonia, publicó más de cuarenta libros que abarcan casi todos los géneros: entrevista, cuento, teatro, crónica, testimonio, novela, ensayo y biografía. A pesar de su extensa y variada obra literaria, es mejor conocida por sus entrevistas y libros de testimonio, géneros reinventados en México por ella. En su permanente activismo social, entregó el tiempo de su conferencia sobre su vida y obra a hablar de los normalistas desaparecidos en el estado de Guerrero y a darle la palabra a familiares y amigos de los que "ya sabemos que fueron víctimas de una masacre". También a presentó un libro que convierte la vida de su esposo el astrónomo Guillermo Haro en un héroe infantil, buscando estimular a los chicos a acercarse a la ciencia. Dialogamos con ella
Periodista: Usted nunca descansa, está por cumplir 83 años y acaban de aparecer dos nuevos libros suyos, "Hojas de papel volando", una antología de sus cuentos, y el relato para chicos "El niño estrellero".
Elena Poniatowska: En "Hojas de papel volando" hay apenas una cuarta parte de los cuentos que he escrito. Iré publicando el resto a medida que el tiempo me lo permita. Tengo miles de cuentos pero como siempre me he dedicado al periodismo y a defender causas sociales, la labor de revisar y seleccionar relatos para publicar es algo que ha quedado rezagado, pero ahora sí ojalá pueda encerrarme a hacerlo. Es que en mi país pasan puras tragedias y es muy difícil encerrarse a hacer lo que uno quiere. Y lo que sucede es tan grave que aislarse es casi imposible. Pero no hay que detenerse. "El niño estrellero" está colmado de preguntas que sólo los niños o los científicos y artistas se hacen, por eso creo que este texto puede crear mucha empatía entre ellos. Es un libro infantil ilustrado donde se habla de la curiosidad de un niño por el universo y de cómo llegó a ser un astrónomo reconocido internacionalmente, como ocurrió con Guillermo Haro, que es protagonista de la historia.
P.: Y que fue su marido.
E.P.: Uno. Durante 20 años. Fui a hacerle una entrevista y me trató muy mal, él odiaba a los periodistas y yo en venganza decidí casarme con él. Le dediqué el libro "El universo o nada. Biografía del estrellero Guillermo Haro". Guillermo fue un estudiante arrepentido de Leyes y graduado en Filosofía, encontró en el cielo su mejor enigma. Transformar su historia en un libro para niños fue estimularlos, porque no se le dedica suficiente espacio para hablarles de la ciencia, del trabajo de los científicos, que siempre parecen vivir muy aislados. Se les habla de artistas, de novelas, pero necesitamos más jóvenes dedicados al pensamiento y a las tareas científicas.
P.: ¿Qué sintió al recibir el Premio Cervantes?
E.P.: Fue una alegría, y fue muy importante frente a mis hijos. Yo siempre he sentido que a lo mejor no les daba suficiente tiempo, que no les ofrecía a pleno mi calidad de madre, que mis hijos sólo veían toda la vida a una máquina de escribir. Recibir el Cervantes me hizo sentir que me justifica, me salva frente a ellos. Ellos siempre me dicen que cambie ese disco, y que no repita esas historias que yo digo de madre culpable. Ahora los pienso orgullosos. Todos ellos fueron a la entrega del premio. Mis hijos y mis nietos fueron, todos fueron, y el Rey estaba encantado con mi nieta Carmen, que le preguntó: ¿por qué no traes corona? Es que la tengo doblada en el bolsillo. ¿Y es bonito ser rey? A veces. Y el rey se divertía y quería seguir de charla con mi nieta.
P.: ¿Cómo vio la Feria del Libro de Guadalajara de este año?
E.P.: Me pareció muy participativa. Un espacio muy libre porque vinieron de Ayotinapa, a instancias mías, un padre, un hermano y dos muchachos que tenían muertos y heridos, y pudieron hablar en público. Mi presentación se llamaba "Una hora con la Poniatowska", y eso lo dedique a los 43 muchachos normalistas desaparecidos, y yo creo que fue muy importante. Teníamos que hablar de una tragedia en estos momentos. No importaba nada hablar de mi obra, de mi historia, era imposible no dejar de hablar de algo que conmueve al mundo. Cuando ocurre algo así no tiene caso estar hablando de libros, de la vanidad de cada quien cuando ha ocurrido una matanza.
P.: Usted dijo sobre que la vanidad a veces ayuda a seguir adelante.
E.P.: Escribimos con apuro, con urgencia, y la mayoría de las veces no podemos detenernos a releernos y ver que lo que hemos escrito no está bien, pero la vanidad nos salva, nos hace creer que somos genios, y eso nos permite seguir adelante.
P.: ¿Y ahora que está escribiendo?
E.P.: Estoy trabajando en una novela que espero que se publique el año que viene. Se llama "La única" y trata de una mujer que se considera de ese modo. Por otra parte estoy reuniendo algunas de las muchas entrevistas que he realizado como periodista. Hasta ahora han salido dfos libros de entrevistas, pero creo que van a ser doce volúmenes. Es algo extraordinario lo que me han dejado. La mayoría de las veces una gran amistad con el entrevistado, a la entrevistada, seguramente en mis inicios no hubiera podido acercar a ellos si no es a través de las entrevistas. Me he enriquecido con ellas. Ahora tengo que ver como hago porque debo andar de un lado para otro por invitaciones, y no quiero hacerlo porque no ando bien del corazón. El trabajo de periodista te enseña a trabajar en tu obra de forma interrumpida. Pero, bueno, en enero viajo a Madrid porque me dan un doctorado honoris causa en la Universidad Complutense.
(*) Enviado especial a Guadalajara


Dejá tu comentario