Las dudas sobre el nivel de adiestramiento de las fuerzas volvieron a plantearse con el caso del ARA San Juan. Una muestra que impacta de lleno en el escenario actual es la cancelación del ejercicio bilateral Cormorán que iba a realizar la Armada Argentina con su par de los Estados Unidos en los últimos días de septiembre. Se trataba nada menos que de una práctica de guerra antisubmarina (detección de submarinos en inmersión) y exploración de superficie en el mar, entre una aeronave P-3B Orion perteneciente al COAN (Comando de la Aviación Naval), con asiento en Trelew, y dos aeronaves P-3C Orion estadounidenses. Es el tipo de operación que desde el miércoles pasado se lleva a cabo para encontrar la posición del San Juan.
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La maniobra Cormorán se canceló porque el Ministerio de Defensa que conduce Oscar Aguad demoró la tramitación del proyecto de ley que debe aprobar el Congreso Nacional.
Era un operativo que no requería inmunidad para los aviadores y tripulaciones extranjeros, se cumpliría en la zona económica exclusiva, fuera del Mar Territorial del país. Tampoco era costoso, sólo unos $90.000. En los fundamentos, la Armada consignaba: a lo largo de los últimos años se ha producido una merma sustancial en las oportunidades de adiestramiento de la Escuadrilla Aeronaval de Exploración N° 6 en ejercitaciones combinadas, ya sea por falta de medios propios y/o ajenos y/o razones presupuestarias logrando que la pericia obtenida se vea actualmente disminuida siendo la última participación en una ejercitación con este tipo específico de unidades en el Ejercicio Unitas del año 2009.
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