29 de enero 2009 - 01:49

Por falta de monedas se gasta hasta 200% más para viajar en colectivo

En Retiro, la gente hace largas colas para conseguir cambio y poder viajar en colectivo. La falta de monedas es un inconveniente que sufren diariamente los porteños.
En Retiro, la gente hace largas colas para conseguir cambio y poder viajar en colectivo. La falta de monedas es un inconveniente que sufren diariamente los porteños.
La falta de monedas se ha convertido en una molestia con la que conviven día a día los porteños. A partir de los aumentos del transporte público en los últimos meses, se necesitan cada vez más, y conseguirlas es toda una odisea que requiere varias estrategias. Entre las más recurrentes se encuentra la compra de productos en los kioscos, por lo que la gente llega a gastar entre $ 3 y $ 5 más. Debido a que el boleto del colectivo sale entre $ 1,10 y $ 1,25, se espera gastar $ 2,5 máximo por día para ir a trabajar, pero si a esto se le suman unos $ 5, se gasta un 200% más de lo necesario.
«Yo tuve que gastar $ 3,5 en varios kioscos para conseguir $ 1,25 en monedas y poder tomarme el colectivo al trabajo», relata enojada Lorena, de 27 años, y agrega que ya se le hizo costumbre gastar de más para viajar. Por su parte, algunos prefirieron dejar de ser frecuentes pasajeros y eligen caminar.
Otra nueva e ilegal tendencia es la venta de monedas que reemplaza a cambiar monedas. «Por 100 pesos en billete me dan 95 en monedas», cuenta Alberto, quien una vez por mes cambia plata en la estación de tren de Constitución.
Los bancos, que deberían dar cambio, no siempre tienen. Cuando tienen monedas, hay que hacer largas colas por no más de $ 5 o $ 10. Por su parte, algunos empleados bancarios aprovechan para llevarse a casa y repartir entre la familia. «Yo tengo un conocido en el banco al que llamo cada tanto para avisarle que voy. A cambio le llevo una botella de vino o algo para tomar», confiesa orgullosa Ivonne, de 50 años.
Otro negocio que surgió es el de pagar con monedas a cambio de un descuento en la compra. En un supermercado chino del barrio de Belgrano le cobran un 3% menos a sus clientes que abonen con monedas.
Tarjeta
El subte también tiene sus estrategias para evitarse dolores de cabeza. Por ejemplo, pagando con la tarjeta Monedero, el viaje sigue saliendo
$ 0,90 en vez de $ 1,10. «Yo pagué $ 10 con monedas y a cambio la cajera me dio más viajes de lo que me correspondía», aseguró Daniel, quien todos los días utiliza el subte para llegar a su trabajo y sufre la falta de cambio. Por otra parte, quienes viven en el interior aprovechan sus viajes a casa para traerse monedas.
Un supermercado del barrio de San Telmo ya casi no pone precios con centavos y, aunque el redondeo no es una táctica novedosa, se sigue usando junto con el típico caramelito. Teniendo en cuenta que los caramelos más baratos cuestan
$ 0,10, si 200 personas compran en un kiosco por día y reciben uno de estos dulces en vez de vuelto, el vendedor estaría ganando unos $ 600 más por mes, ya que la frase que ellos más escuchan es: «No, dejá, quedate con el caramelo».

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