11 de julio 2011 - 00:00

Por más que lo vistan de seda, fue muy feo

Por más que lo vistan de seda, fue muy feo
Aunque sólo sea instinto, temor o codicia, siempre hay alguna razón que explica lo que estuvo pasando en el mercado. Que muchas veces resulte difícil descubrir estas razones no significa que los movimientos del mercado sean ilógicos, sino que refleja nuestra finitud, por la cual muchas veces ni nuestros conocimientos ni nuestra inteligencia alcanzan para entender qué pasó. Dicho de manera bastante simple, ésta es la razón que subyace al adagio nunca hay que discutirle al mercado. El viernes, el presidente Obama y una troupe de funcionarios salieron a tratar de disfrazar como podían los datos de la situación laboral, pero, por más que la mona se vista de seda.... Lo cierto es que en junio se creó el numero más reducido de puestos de trabajo de los últimos nueve meses y la tasa de desocupación creció al 9,2%, el máximo desde diciembre pasado (hubo datos peores, el U6 que voló del 15,8% al 16,2% la reducción en horas trabajadas, el número de personas que abandonaron la búsqueda de trabajos, etc., pero no tenemos espacio para comentarlos). Lo que esto implica, sin eufemismos, es que la economía norteamericana está creciendo mucho menos de lo que desean los políticos y mucho menos de lo que necesita la gente. Si bien el Dow reaccionó el viernes con una baja del 0,49% que lo dejó en 12.657,2 puntos y el precio del petróleo cedió un 2,5%, a u$s 96,2 por barril, el resultado semanal fue una suba del 0,59% (el NASDAQ, un 1,55%) y del 1,33%, respectivamente, lo que sugiere cierta apuesta por la reactivación económica. Del otro lado, la baja que tuvo en la semana la tasa de interés, pasando del 3,2% al 3,02% y el 3,97% que trepó el precio del oro (0,72% el viernes) hablan de un escenario opuesto. La semana que arranca hoy viene muy complicada; mire a Alcoa, pero no olvide a Italia. Un consejo: si no entiende al mercado, aguarde, que el tiempo lo explica todo.

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