9 de septiembre 2011 - 00:00

Por menor cosecha EE.UU. deberá reducir consumo de maíz y soja

El área inicialmente proyectada con maíz en Estados Unidos no llegó a cubrirse, y el clima del mes de julio -muy caluroso y seco- tuvo un impacto negativo en el proceso de polinización. Esto traerá acarreados rendimientos unitarios por hectárea inferiores a los que anteriormente se proyectaban.
El área inicialmente proyectada con maíz en Estados Unidos no llegó a cubrirse, y el clima del mes de julio -muy caluroso y seco- tuvo un impacto negativo en el proceso de polinización. Esto traerá acarreados rendimientos unitarios por hectárea inferiores a los que anteriormente se proyectaban.
Resulta a esta altura evidente que la próxima campaña norteamericana de los principales cultivos de verano será más baja de lo que se proyectaba inicialmente.

Para maíz, se confirma que el área inicialmente proyectada no llegó a cubrirse y el clima del mes de julio -muy caluroso y seco- tuvo un impacto negativo en el proceso de polinización. Esto traerá acarreados rendimientos unitarios por hectárea inferiores a los que anteriormente se proyectaban.

Los próximos informes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), del lunes y del 12 de octubre, seguramente confirmarán esta tendencia, determinando con mayor exactitud una aproximación más cierta de lo que será el tamaño final de la cosecha de este país.

En soja, la situación no sería tan grave aunque no existe uniformidad entre los analistas acerca de cuál será el resultado final de esta campaña.

El pronóstico de rendimiento nacional del USDA para la oleaginosa, revelado en el informe de agosto fue sorprendentemente bajo, de 2.784 kilos por hectárea. Al mismo tiempo, el clima del mes pasado no resultó uniforme para la totalidad de las áreas sojeras de los Estados Unidos, muchas de las cuales atravesaron una situación climática desfavorable.

Lo cierto es que el reciente comportamiento de este mercado sugiere una cosecha inferior a lo que el USDA proyectaba en agosto.

Según la opinión del economista de la Universidad de Illinois, Darrel Good, la campaña 2011/12 de maíz y soja se caracterizará por la necesidad de reducir el consumo de ambos cultivos, aunque la magnitud de este recorte resulta aún incierto y dependerá fundamentalmente de los precios que finalmente se alcancen y el vigor de la demanda para seguirlos consolidando.

El especialista sostiene que para mantener la relación entre el consumo y las existencias finales en niveles del 5% ó más (actualmente se encuentran en un 6%), el uso interno total de maíz se debería recortar en solamente un 0.2% en el curso de este año comercial.

En relación con el cultivo de soja, para mantener una relación uso/stocks finales en niveles como los actua-les (del 9%), el consumo interno debería recortarse en un 3.7%.

Según el especialista, la caída de la demanda doméstica norteamericana podría sobrevenir de modo espontáneo y como consecuencia de cotizaciones más firmes, la perspectiva de un ambiente económico más débil y una tasa de desempleo elevada, que podría contraer el consumo local de carnes.

Good destaca que, a la luz de las cotizaciones vigentes en los principales granos forrajeros, los márgenes de utilidad de actividades como la producción de carnes vacunas, cerdo y pollo y la industria láctea se están perjudicando.

También perjudicaría al crecimiento del consumo la posibilidad de menores márgenes en la elaboración de etanol en Estados Unidos. El crédito fiscal a esta industria vence a fines de este año, lo que implica que la producción que se genere por encima del mandato legal deberá contar con buenos márgenes de utilidad, situación que dependerá de los precios del petróleo en el mediano plazo.

Existe gran expectativa por la actividad importadora de soja por parte de China en esta temporada 2011/12. Hasta el momento, los negocios de la nueva campaña norteamericana muestran un recorte del 24% en relación con el año anterior, aunque recientemente se registran compras de mercadería brasileña para el periodo octubre-diciembre, una época en la que generalmente las disponibilidades de este país languidecen.

Cierto racionamiento en las ventas externas por parte de Estados Unidos, producto de una campaña no del todo satisfactoria, podría alentar ventas brasileñas o argentinas en el último trimestre del año.

Algunos de los factores que podrán impulsar el ritmo de compras de porotos de soja por parte de China son:

  • la reducción de su cosecha. Se espera que la campaña sojera de este país sufra una disminución de 1,5 millón de toneladas, con una producción de solamente 14 millones de toneladas para este ciclo, según los últimos datos del USDA;

  • la necesidad de atender la creciente demanda de harina de soja originada por la expansión en la producción de carne de pollo y cerdo;

  • también necesitan recuperar reservas de aceite para abastecer al mercado interno y mantener controlados los precios domésticos de este producto;

  • mayores importaciones de porotos de soja compensarán parcialmente la caída en la molienda interna de colza y,

  • el sostenido crecimiento de la economía de esta nación.

    Por su parte, algunos de los obstáculos para que las importaciones crezcan son los siguientes:

  • la importante cantidad de porotos de soja almacenados en los puertos de ese país, que el Gobierno estima en 7.3 millones de toneladas, cuando normalmente alcanzan un nivel de entre 3 a 4 millones de toneladas;

  • la eventual liberación de alrededor de 4 millones de toneladas de las reservas nacionales chinas para abastecer a los procesadores locales.

  • las elevadas cotizaciones internacionales de la soja, que comprometen los márgenes de molienda.

    Informe de Panagrícola
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