Por pérdidas, aéreas piden clase “plus”

Edición Impresa

Las consecuencias de la crisis que está provocando en el mercado aerocomercial (y en las empresas que actúan en él) la erupción del volcán Puyehue tendría en las próximas horas su primera manifestación económica: las principales aerolíneas que cubren rutas de cabotaje en el país le pedirán al secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, que les permita crear una nueva clase dentro de sus aviones.

Esta clase, que será una intermedia entre la primera (o ejecutiva, según la empresa) y la turista, no implicaría cambios en la configuración de las aeronaves (más espacio entre asientos, por caso) pero sí algunos privilegios como mejor servicio a bordo, check-in y abordaje preferencial y el otorgamiento de más millas en sus programas de viajeros frecuentes que las que tocarían en caso de volar en turista.

La razón de esta solicitud es tratar de circunvalar los topes que regulan las tarifas de los vuelos domésticos, para que las empresas puedan incrementar sus ingresos y enjugar -al menos en parte- el déficit generado por las numerosas cancelaciones a que se vieron obligadas por la nube de ceniza. En el mercado se habla de pérdidas de entre u$s 15 y 20 millones sólo en operaciones de cabotaje para el conjunto de las aerolíneas, a lo que habría que sumarle los gastos incurridos en las escalas internacionales y las cancelaciones de compras de pasajes hacia y desde esos destinos.

La nueva clase, además, serviría para blanquear los sobreprecios que algunas transportadoras ya vienen aplicando sobre las tarifas máximas vigentes, cuyo último reajuste (que debe ser aprobado por Transporte) se produjo a fines de marzo.

«Todavía no está clara la dimensión de esta catástrofe; como los vuelos, mal que mal, están saliendo, la gente no tiene la sensación de la gravedad de lo ocurrido. No sólo nosotros sufrimos: también el sector hotelero, el gastronómico y hasta el comercial está padeciendo por la cantidad de gente que iba a venir a la Argentina y que -en cuanto supo de las dificultades para llegar e irse que provocó el volcán- canceló ese viaje y se fue de vacaciones a otra parte», le dijo a este diario un alto ejecutivo del sector.

El indicador de que esto es así lo da el hecho de que prácticamente no se produjeron avalanchas en las terminales aéreas cuando se abrían. Un caso: un pasajero que debía volar a Río de Janeiro el viernes pasado a las 6 AM por TAM, decidió cambiar y tratar de embarcar en el vuelo de Aerolíneas Argentinas de las 18.20, uno de los primeros en decolar cuando se reabrió Aeroparque. No tuvo inconveniente alguno para conseguir pasaje en la línea de bandera; si la demanda hubiera sido normal, seguramente debería haber esperado al menos un día para viajar, como pasó en otras ocasiones similares.

El efecto «reparador» de la nueva clase se perdería en caso de tener que modificar el «layout» de los aviones, un costo adicional que sobrecompensaría el ingreso extra a obtener por la venta de la nueva clase.

Desde hace varios años algunas aerolíneas (sobre todo las estadounidenses) han creado clases generalmente denominadas en la industria como «turista plus», pero -a diferencia de lo que se haría aquí- las mismas ofrecen asientos levemente mejores que los de «turista común» y más «legroom» (lugar para estirar las piernas). Esto no sucederá en la Argentina, al menos no en lo inmediato, por las razones apuntadas.

Dejá tu comentario