7 de enero 2011 - 00:00

Por primera vez desde el 11-S, el Pentágono se suma al ajuste en EE.UU.

El secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, y el jefe del Estado Mayor, almirante Mike Mullen, anunciaron ayer en una conferencia de prensa el primer ajuste del gasto militar desde los atentados de 2001. Se descuenta que éste llevará a una reducción en el número de efectivos en servicio.
El secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, y el jefe del Estado Mayor, almirante Mike Mullen, anunciaron ayer en una conferencia de prensa el primer ajuste del gasto militar desde los atentados de 2001. Se descuenta que éste llevará a una reducción en el número de efectivos en servicio.
Washington - Con los conflictos de Irak y Afganistán como telón de fondo, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, aceptó recortar u$s 78.000 millones del presupuesto del Pentágono en los próximos cinco años, que se sumarán a otros ahorros internos por u$s 100.000 millones. El ajuste, el primero desde los atentados a las Torres Gemelas en 2011, fue mal recibido por el nuevo Congreso, que podría no avalar la medida.

En mayo, Gates había comenzado su campaña para ahorrar u$s 100.000 millones bajo la premisa de asegurar el financiamiento para las tropas y su modernización. Ese monto se conseguiría a través de la eliminación de programas de baja prioridad y sería redirigido a la compra de nuevo armamento. No obstante, el funcionario estaba bajo presión de la Casa Blanca para hallar otros ahorros, esta vez netos. Por eso procedió al recorte de los mencionados 78.000 millones de dólares.

«El Pentágono no puede pretender quedarse al margen del escrutinio y la presión a la que hace frente el resto del Gobierno» para recortar sus gastos, afirmó Gates en conferencia de prensa. Se trata de pasar de la «cultura de la financiación sin fin» a la «del ahorro y la moderación», estimó.

Ante la noticia, el presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, Howard McKeon, indicó a periodistas que los nuevos recortes son más dramáticos de lo que esperaban las compañías de defensa. «No estoy contento», aseveró.

El Congreso controla en última instancia el presupuesto de Defensa y podría no apoyar la iniciativa. El último miércoles asumió un nuevo Legislativo que cambió el mapa político del país: mientras que los republicanos se hicieron con el control de la Cámara de Representantes, los demócratas conservaron el Senado, pero con muchos menos miembros de los que contaba antes de las elecciones de medio término, celebradas en noviembre. El principal escollo para la administración de Barack Obama será sortear a la oposición, férrea defensora de la industria armamentista.

Los legisladores a menudo bloquean los intentos del Gobierno de cancelar los costosos programas de armas debido a que proveen empleos bien remunerados en sus estados.

Por ejemplo, el Pentágono intenta desde hace cinco años suspender el desarrollo de un motor alternativo para el avión F-35 Joint Strike de Lockheed Martin Corp. por parte de General Electric y la británica Rolls-Royce, pero los legisladores se niegan a abandonar el programa. En ese sentido, Gates advirtió que la variante del motor necesita ser rediseñada y afirmó que cancelará el proyecto si no ve progresos.

El presupuesto 2011 del Pentágono, ligeramente en alza, fue votado por el Congreso en diciembre y asciende a u$s 548.200 millones, sin contar los u$s 158.700 millones para financiar las operaciones en Irak y Afganistán. En el año fiscal de 2012, el presupuesto ascenderá a u$s 553.000 millones, un crecimiento del 3%, pero a partir de entonces los aumentos se reducirán hasta cero en 2015 y 2016, explicó Gates.

Los recortes obligarán a reducir el número de efectivos. En 2015-2016, el cuerpo de marines tendrá entre 15.000 y 20.000 soldados menos y las fuerzas de tierra 27.000 menos, detalló.

Actualmente, las fuerzas de tierra cuentan con 569.000 efectivos y el cuerpo de marines con 202.000.

En ese contexto, EE.UU. anunció el despliegue temporal de unos 1.400 soldados más en Afganistán, en un intento de preservar los frágiles avances en la seguridad. La decisión fue ordenada por Gates y llegó meses antes de que se inicie el retiro de las fuerzas estadounidenses de la impopular guerra con los talibanes, que debe iniciarse en julio.

«Esto nos va a permitir mantener nuestro impulso», afirmó el secretario de prensa del Pentágono, Geoff Morrell. Los soldados serán desplegados principalmente en el sur del país, agregó, donde ocurren los enfrentamientos más violentos.

En el informe reciente se indicó que EE.UU. estaba en camino de comenzar una retirada gradual de sus tropas, que ahora suman unos 97.000 soldados de una fuerza extranjera total de 150.000, a partir de julio de 2011. Según analistas, el actual escenario hostil en Afganistán podría retrasar los proyectos de la administración.

Agencias Reuters, AFP, EFE, DPA y ANSA

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