22 de junio 2015 - 00:00

Por primera vez, Lula pierde apoyo y lo supera la oposición

Los escándalos de corrupción no sólo minan el apoyo a Rousseff, sino que también debilitan la imagen de Lula como carta ganadora del PT.
Los escándalos de corrupción no sólo minan el apoyo a Rousseff, sino que también debilitan la imagen de Lula como carta ganadora del PT.
 San Pablo - El creciente malestar de los ciudadanos con el oficialismo brasileño por el escándalo de corrupción en Petrobras y la supuesta financiación fraudulenta de campañas políticas potenció la imagen del opositor Aécio Neves quien, de acuerdo con una encuesta de Datafolha, superaría en comicios al hasta ahora considerado invencible Luiz Inácio Lula da Silva.

El senador socialdemócrata (PSDB), que perdió en el balotaje contra la mandataria Dilma Rousseff en noviembre pasado por tres puntos, posee el 35% de las intenciones de voto, 10 puntos porcentuales más que el expresidente, reveló una encuesta del instituto privado Datafolha divulgada ayer por el diario Folha de Sao Paulo.

En tercer lugar figura la exministra de Medio Ambiente y excandidata presidencial, Marina Silva, con un 18% de las intenciones de voto. Silva se postuló a la presidencia en los pasados comicios de octubre por el Partido Socialista Brasileño (PSB) tras la trágica muerte del candidato original, Eduardo Campos.

Lula da Silva, quien gobernó Brasil entre 2003 y 2010, nunca descartó postularse en las elecciones de 2018. No obstante, puso freno a su candidatura a raíz de la crisis que atraviesa el Gobierno de Rousseff y la fuerza política que ambos integran, el Partido de los Trabajadores (PT), como consecuencia del megacaso de corrupción en Petrobras.

En caso de que el PSDB disputara elecciones con el actual gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, en lugar de Neves, el resultado sería un empate técnico entre Lula y Silva, que serían apoyados por el 26% y el 25% del electorado, respectivamente. Alckmin llegaría en tercer lugar, con el 20%.

Rousseff, que asumió su segundo período en enero, vio desplomarse el respaldo popular a raíz de las graves denuncias sobre irregularidades en la empresa petrolera, las cuales afectan directamente al PT; también por la crisis económica que la llevó a realizar un impopular y drástico ajuste fiscal, a lo que se sumaron los recientes cuestionamientos a las cuentas públicas relativas a 2014 que realizó el Tribunal de Cuentas de la Unión.

Según resultados de la misma encuesta sólo el 10% de los electores considera "buena u óptima" su gestión. Los datos indican una merma en el respaldo de los electores de tres puntos porcentuales respecto de la encuesta anterior, realizada en abril.

El sondeo de Datafolha se realizó entre el miércoles y el jueves pasados, cuando fueron entrevistados 2.840 electores en 174 municipios.

Lula da Silva, que ya había logrado sobrevivir al caso Mensalao sobre el pago de sobornos a diputados a cambio de votos de proyectos de ley de su Gobierno, hasta ahora no había sido afectado por el escándalo en Petrobras, que involucra a dirigentes del PT y también a las grandes constructoras del país en el desvío de millones de dólares y el pago de coimas.

Sin embargo, el arresto el viernes de los presidentes de las dos mayores constructoras de Brasil, por sus nexos con la red de corrupción en la compañía petrolera, puso en estado de alerta al exmandatario.

Según el diario Folha de Sao Paulo, Lula da Silva consideró que la prisión del dueño de la constructora Odebrecht, Marcelo Odebrecht, y del presidente de Andrade Gutiérrez, Otavio Marques de Azevedo, con quienes posee un estrecho vínculo, es una demostración de que él será el próximo blanco del juez responsable del caso Sérgio Moro.

El temor del exgobernante, que dejó el poder con una cifra récord de imagen positiva de 79,4%, es que por no tener fuero privilegiado, como tienen políticos en ejercicio de cargos públicos, puede ser llamado a declarar en calidad de testigo.

En tanto, el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, negó ayer que la detención de los dos empresarios vaya a afectar la marcha del plan de infraestructura impulsado por el Gobierno, que prevé inversiones por 64.000 millones de dólares. "Será realizado con absoluta transparencia, lisura, y acompañado por todos los órganos de fiscalización", aseguró.

Agencias DPA y EFE

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