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¿Por qué ahora? ¿Una manera de embellecer el mito del ‘‘rais’’?
Hace años que desde el lado palestino se acusa a Israel de haber envenenado al incómodo presidente para sacarlo del camino. Pero por primera vez aparecieron datos concretos: un laboratorio suizo encontró rastros de polonio radiactivo en elementos personales de Arafat, como su cepillo de dientes.
Su viuda Suha pide que se exhume el cadáver porque sólo un análisis de sus restos podría dar mayor seguridad sobre la causa de su muerte. Muchas preguntas surgen a partir de esto, pero quizás la más importante sea: ¿por qué ahora?
Las teorías conspirativas son moneda corriente en Medio Oriente. Al servicio secreto israelí se lo ha acusado de casi todo, aunque algunas acusaciones son totalmente absurdas. Poco después de que falleciera Arafat, en noviembre de 2004 en un hospital militar francés, se habló por primera vez de que Israel estaba tras su muerte.
Ya existe un caso muy conocido de un asesinato con polonio 210: en 2006, al crítico del Kremlin Alexander Litvinenko le mezclaron la mortal sustancia en el té en Londres. Tras una dolorosa lucha, murió tres semanas después.
Suha Arafat no acusó directamente a Israel de haber matado a su marido, pero dijo de todas formas que el polonio es «una sustancia que existe sólo en países muy avanzados». «No debo recordarles quién la posee», manifestó. Además señaló que Israel siempre aseguró que Arafat era un «obstáculo para la paz».
En los últimos años de su vida, el Premio Nobel de la Paz provocó la ira de los israelíes. Los líderes de ese país lo acusaban de haber apoyado atentados terroristas contra israelíes. Un año antes de la muerte de Arafat, el entonces ministro de Comercio israelí Ehud Olmert dijo que matarlo era una «opción legítima».
En sus últimos años Arafat estaba debilitado físicamente y vivía aislado en su residencia en Ramala, que el Ejército israelí tenía sitiada con tanques.
Israel rechaza hasta el día de hoy con vehemencia haber tenido algo que ver con la muerte de Arafat. De todas formas no está claro cómo podría haber sido envenenado. En sus últimos días estaba rodeado en la Mukata de sus más estrechos hombres de confianza. También hubo acusaciones cruzadas dentro de la organización Al Fatah, de Arafat, de haber envenenado al «rais».
Suha Arafat, la madre de la única hija del líder palestino, Sahwa, vive actualmente en Malta. En los territorios palestinos no es muy querida, principalmente por su lujoso estilo de vida. Se han elevado muchas acusaciones de corrupción en su contra y en los últimos años Túnez emitió un pedido de captura internacional por haber malversado dinero de los contribuyentes.
El médico de cabecera de Arafat, Ashraf al Kurdi, acusó a Suha de no haber permitido una autopsia del líder palestino tras su muerte. La mujer rechazó esta imputación en una entrevista con Al Yazira y dijo que en ese entonces simplemente no pensó en ello porque los médicos ya lo habían revisado.
Un analista del diario israelí Yediot Aharonot dijo que las nuevas acusaciones forman parte de una batalla en torno al mito de Arafat. La vieja guardia de Al Fatah y la familia Arafat quieren concederle al «padre de la nación palestina una muerte honrosa», consideró. Para el analista, es «sin duda más respetable morir como mártir, especialmente a manos de los agentes del Mosad».
Agencia DPA


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