5 de abril 2010 - 00:00

Preocupa éxodo de operadores de los grandes bancos de inversión

Nueva York - Entre noviembre de 2008 y el mes pasado, unos 1.500 operadores huyeron de las grandes instituciones financieras para trabajar en firmas independientes, según datos de Discovery. Por ahora, las partidas son sólo un problema pasajero para las cinco firmas más grandes: Morgan Stanley Smith Barney, en parte propiedad de Morgan Stanley y Citigroup, Bank of America, Merrill Lynch, Wells Fargo y UBS, que en conjunto reúnen 4,6 billones de dólares en activos de clientes.

Según el informe de febrero de Discovery, un 28% de los asesores de casas matrices que dejaron sus puestos optó por independizarse, mientras que un 23% ingresó a firmas rivales. Hace un año, un 7% de los operadores que dejaron sus puestos se independizó.

En la industria de la administración de inversiones se está debatiendo acaloradamente si el movimiento de escisión llegó a un pico el año pasado o si se quedará con una gran porción de mercado de las grandes firmas en los años por venir. Por su parte, los independientes dicen que la tendencia continuará, mientras más asesores se hartan de los conflictos de Wall Street y la burocracia de los grandes bancos.

«Nos estaba costando representar a nuestros clientes de forma mayorista. El mercado está por tocar fondo, y veíamos todo tipo de problemas en la industria que no nos gustaban», dijo el ex asesor de UBS, Chuck Huebner, a quien le cuestionaron una serie de inversiones.

Las casas bursátiles ganan dinero cuando los clientes realizan transacciones -cuantas más, mejor- fomentando los ingresos de las comisiones y los honorarios. Hace mucho que los críticos se quejan de que los intereses de un operador, particularmente las ventas de productos de inversión de la empresa, no siempre estaban alineados con los del cliente.

Al igual que Huebner, muchos asesores se quejan de verse encerrados por la burocracia de los grandes bancos. Los independientes, según dicen, pueden tratar mejor a los clientes.

Los asesores financieros registrados por ley están comprometidos con estándares fiduciarios más elevados, lo que desalienta la recomendación de inversiones arriesgadas o costosas. Los asesores no cobran comisión, de modo que no se sienten motivados por la necesidad de realizar operaciones. Y tampoco están constantemente presionados por reclutar nuevos clientes e incrementar los activos de la firma.

«Muchas firmas tienen bonificaciones basadas en los activos, de modo que uno no siempre está dedicado a los clientes en un 100 por ciento», dijo David Honigstock, quien salió huyendo de Morgan Stanley en diciembre para crear Honigstock Group con sede en Syosset, Nueva York. «No extraño nada en absoluto» de las grandes firmas, agregó. Irme «fue lo mejor que hice. Sentí que podía hacer las cosas mejor y quería disponer de esa autonomía».

Legiones de operadores y la industria de pequeñas firmas para apoyarlos sostienen que los operadores tradicionales podrían haber sobrevivido a la crisis financiera, pero que su modelo comercial fundamental está siendo atacado.

Con los porcentajes de comisión bajo constante presión, las casas bursátiles están actualizándose para cobrar honorarios sobre la base de los activos totales y justificar eso en parte llamando a sus operadores «asesores».

Es cierto que los asesores independientes existen hace casi tanto como la misma Wall Street y que los operadores siempre han pasado de trabajo en trabajo. Lo que es nuevo es que entre algunos de los que se están yendo ahora hay empleados con deseables activos de más de 1 millón de dólares.

Agencia Reuters