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Preocupan a calificadora regulaciones oficiales
En este panorama de elevadísimos niveles de liquidez no se registrará una restricción de los préstamos, pero sí una desaceleración. La tasa de crecimiento se ubicaría en torno al 25%, lejos del 46% registrado el año pasado. Hace dos semanas la calificadora Moodys puso en revisión a la baja la nota de 32 entidades bancarias de un total de 39 que analiza. La idea que desciende de la casa matriz de la agencia de rating es comenzar a alinear las calificaciones de las distintas unidades de negocios con la de la deuda soberana del país. Para Moodys, la Argentina posee una nota «B3», que es la más baja dentro de las que refieren a los títulos soberanos altamente especulativos. El cambio de estrategia refiere a asociar más a las empresas con el contexto en el que se encuentran, una lección que parece provenir de Europa. Más que nunca ahora, si bien a los bancos les va bien, cuentan con muchos obstáculos y más con la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. Se esperan mayores condicionamientos por parte del Gobierno. Varios ya empezaron a otorgar líneas de créditos hipotecarios bastante ventajosas porque cuentan con el redescuento del Banco Central», explicó a este diario Valeria Azconegui de Banking Group de Moodys. Si bien la nota se revisará caso a caso, esto podría afectar a aquellos grandes bancos cuya calificación es superior a la del país. La agencia se dio un plazo de tres meses para dar su veredicto.
La modificación de la Carta Orgánica otorgó al BCRA mayor potestad para efectuar correcciones en la tasa de interés y para dirigir el crédito. Dentro de las modificaciones a las que se deben adaptar los bancos, está la ampliación del 30% al 75% del requisito de capital que deben cumplir todas las entidades que pretendan distribuir sus dividendos, una iniciativa que prácticamente congeló la entrega de los mismos.
Recientemente algunas entidades, mediante una maniobra contable, resolvieron dejar de enviar dinero a lo que es «resultados no asignados» para constituir una reserva destinada a pagar dividendos. A este nuevo requisito hay que sumarle el hecho de que se debe mantener el riesgo operacional en el 1,9% de los activos ponderados. «Hay noticias positivas en el sector. Estamos yendo hacia Basilea II (acuerdo de regulación bancaria) cuando muchos países siguen en Basilea I, pero eso es totalmente opacado por un marco regulatorio que preocupa y condiciona. No obstante, los bancos vienen sorteando los obstáculos», concluyó Azconegui.


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