21 de diciembre 2009 - 00:00

Presión final de Obama por la reforma de salud

Barack Obama
Barack Obama
Washington - El Senado de Estados Unidos retomó ayer el debate del proyecto de ley de reforma sanitaria, entre llamamientos de la Casa Blanca a respaldarlo y fuertes críticas de la oposición republicana.

La medida, que los republicanos consideran un «desastre» y ha recibido críticas del ala liberal demócrata, que considera que ha quedado aguada tras los últimos compromisos, afrontará una serie de votos clave en las próximas horas.

Aunque de procedimiento, esas votaciones dejarán claro si los demócratas pueden contar efectivamente con los sesenta votos necesarios para aprobar la medida, que representa la principal prioridad legislativa del presidente de EE.UU., Barack Obama.

La primera de ellas tenía lugar esta madrugada y a lo largo del día se celebrarán dos más.

El Senado inició a finales de noviembre el debate sobre el plan de reforma sanitaria, el cual quedó relegado para dar prioridad a la aprobación de una ley de gastos militares.

Tras la aprobación de esa ley, los senadores retomarán ahora su agrio debate sobre la reforma del sistema de salud, que la mayoría demócrata quiere aprobar antes de Navidad y que la minoría republicana quiere retrasar todo lo que pueda.

La Casa Blanca lanzó ayer un llamamiento a los senadores para que aprueben el proyecto de ley.

En declaraciones a la cadena de televisión NBC, el principal asesor político de la Casa Blanca, David Axelrod, declaró que la medida, tal y como está, representa un compromiso y como tal no es perfecta, pero sí un gran paso adelante y podrá mejorarse en el futuro.

«Está a años luz de como estábamos hasta ahora», declaró Axelrod, que indicó que la medida «no es perfecta pero con el tiempo podrá mejorarse».

Vaticinio

El asesor político de Barack Obama predijo que, gracias a este compromiso, la medida quedará aprobada.

En un sentido similar se pronunció el vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, en un artículo de opinión que publicó ayer en The New York Times.

A juicio de Biden, la propuesta «no es sólo una buena medida, es una medida muy buena».

El senador demócrata Ben Nelson anunció el sábado que daría su apoyo, con lo que este partido logró los 60 votos necesarios para garantizar la aprobación de la medida en la Cámara alta, de un centenar de escaños.

A cambio de su apoyo, Nelson logró que se introdujera una serie de cambios en el proyecto de ley, que representarán más dinero para su estado, Nebraska, y más restricciones al uso de fondos públicos para practicar abortos.

El objetivo de los demócratas es aprobar la medida antes de Navidad, lo que podría suponer una votación durante la propia Nochebuena.

La versión definitiva de la medida que proponen los demócratas para dar cobertura médica a cerca de 30 millones de personas que carecen de ella en EE.UU. ha eliminado la creación de una opción pública, un seguro sanitario público que compitiera con el sector privado.

En su lugar, se permitirá a las aseguradoras privadas que puedan ofrecer planes de cobertura en todo el país, en lugar de estar sometidas a las regulaciones de cada estado diferente.

Una de las grandes innovaciones de la medida es la prohibición a las aseguradoras de rechazar dar cobertura a quienes padezcan ya enfermedades. Esa medida tendría efecto inmediato para los niños, y se extendería a toda la población para 2014.

El proyecto de ley, cuyos beneficios excluyen a los inmigrantes ilegales, también impone más límites a los beneficios de estas compañías.

La medida ha recibido duras críticas de la oposición republicana, que considera la iniciativa «un desastre histórico», en boca de su líder en el Senado, Mitch McConnell.

Una vez que el Senado apruebe su versión de la reforma sanitaria tendrá que armonizarla con la que ya aprobó el mes pasado la Cámara de Representantes -algo que se espera que ocurra con relativa rapidez-, antes de poder enviar el proyecto de ley definitivo a la Casa Blanca para su promulgación.

Agencias EFE, AFP y Reuters 

Dejá tu comentario