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Presión tributaria: más cerca de una baja gradual
Por Susana Merlo.- La agroindustria local está expectante de una posible reducción de la carga fiscal para ganar competitividad. Recientemente la Fundación Producir Conservando presentó un proyecto al Gobierno. Las expectativas son muchas, pero la realidad muestra que una modificación profunda es complicada en el actual escenario.

Como si fuera poco, urge el ingreso de capitales vía inversiones productivas, hasta ahora, no demasiado alentadas por el peso laboral, el alto costo financiero, y la relativa baja competitividad hasta de los productos más emblemáticos del país.
En tal sentido, cualquier análisis muestra que, además del fuerte consumo interno, son los alimentos uno de los rubros destacados de intercambio comercial, al punto que en el ´16 llegaron a superar el 70% del total de las ventas al exterior (más por la caída de otros rubros, que por su propio y genuino crecimiento), porcentaje que ahora bajó un tanto en términos relativos.
Aún así, los granos (cereales y oleaginosas) y otros rubros alimentarios, se ubican entre la media docena de principales aportantes al fisco y, en tal sentido, el Índice FADA, de participación del Estado en la renta agrícola, indica que esta aún se ubica en un alto 74,5% (junio ´17), similar al 74% de julio de 2015, a pesar del recorte de retenciones operado en ese lapso. Y esto es así debido a los mayores costos productivos, y a la caída de los precios internacionales ocurrido en estos dos años, lo que mantuvo el peso relativo de los impuestos. Por supuesto que, además, la soja aún tiene 30% de gravamen a la exportación (teóricamente comenzará a bajar 0,5% mensual a partir de enero ´18), manteniendo así su alta incidencia en la recaudación fiscal directa e indirecta.
Pero, el tema de bajar los impuestos globales es bien complejo, básicamente, porque exige reducir, simultáneamente, el alto gasto público que, según los más optimistas podría pasar de 4,2% a 3,2% en el próximo Presupuesto.
Por otra parte, requiere también crecimiento económico, y una mejora de la recaudación en un contexto de ineficiencia global del sistema.
Para los analistas, además, es muy importante el cumplimiento de las metas de inflación, ya que pueden significar una baja de la presión global de hasta 4% del 36% total.
Otro capítulo aparte son las provincias, sin mayor capacidad para ampliar la recaudación, por lo que dependen en gran porcentaje de la coparticipación nacional, y que aplican impuestos diferenciales según el territorio, lo que implica prácticamente aduanas interiores, lo mismo que los municipios que imponen cantidad de "tasas" (en realidad, impuestos ya que muchos de ellos no implican contraprestación de servicios).como el caso de Capitán Sarmiento, que exigen un imprescindible ordenamiento a nivel nacional. Al respecto, algunos hablan de una Ley de Responsabilidad Fiscal para evitar estas políticas diferenciales.
En todo caso, sea cual fuere el esquema se descarta que va a ser progresivo, aunque ya en las primeras etapas contemplaría el reclamado ajuste por inflación (después de 10 años sin actualización). También las superposiciones impositivas y saldos técnicos podrían pasar a "libre disponibilidad" y/o a aplicación de otros impuestos como Ganancias.
Otro gravamen que tendría algún grado de recorte desde el principio, es el de 1,2% a los débitos y créditos bancarios que atenta contra la bancarización (al elevar sustancialmente, el costo financiero)
Según trascendió, entre otras posibilidades, para las nuevas inversiones, se podría adelantar la aplicación de todos los cronogramas.
Por eso, según el ex Ministro Ricardo López Murphy, "la economía argentina afronta dos grandes debilidades: las exportaciones y la falta de ingreso de capitales productivos, lo que se puede atenuar de distintas formas, por ejemplo, deduciendo las inversiones, y bajando los costos de la mano de obra".
Y esas son las prioridades que deberá encarar el gobierno después de las legislativas de octubre.
presión impositiva global s/pbi
Argentina 36,2%
Países emergentes 26,0%
Países desarrollados 36,0%
EE.UU. 31,0%
ARGENTINA
Evasión promedio 40%
Evasión IVA 20%
Evasión países desarrollados 18%


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