11 de julio 2011 - 00:00

Presionan a Cameron para que frene avance de Murdoch en TV

David Cameron
David Cameron
Londres - El primer ministro británico, David Cameron, se encuentra cada vez más presionado para desautorizar la oferta de Rupert Murdoch por el operador de televisión satelital BSkyB, al menos hasta el fin de una indagación sobre las escuchas ilegales realizadas por News of the World, un periódico del magnate.

El líder de la oposición laborista, Ed Miliband, dijo ayer que llevará el tema a una votación parlamentaria esta semana si el premier conservador no actúa.

«Debe dejar claro que BSkyB no puede seguir adelante hasta que la investigación esté terminada», indicó Miliband a la BBC. «Espero que cambie su posición en esto. No quiero tener que forzar una votación», agregó.

La presión también vino de miembros del socio menor de la coalición de Gobierno, los liberal-demócratas, que suelen tener una relación más distante con el poderoso Murdoch.

El número dos de los liberal-demócratas, Simon Hughes, se declaró dispuesto a apoyar el llamado de los laboristas para que el acuerdo sea pospuesto y llamó a otros miembros de su agrupación a seguirlo, creando el escenario para una gran prueba a la unidad de la coalición gobernante.

La empresa News Corp., el mayor conglomerado informativo del mundo y perteneciente a Murdoch, hizo una oferta por 14.000 millones de dólares por el 61% del operador de televisión satelital BSkyB que todavía no controla.

Murdoch llegó ayer a Londres para intentar salvar el acuerdo después de un escándalo de escuchas telefónicas que lo obligó a cerrar la publicación News of the World, el primer dominical británico, con una venta de 2,6 millones de ejemplares, que había adquirido en 1969.

Cameron pidió una pesquisa judicial sobre las acusaciones de escuchas telefónicas, pero hasta el momento ha resistido los llamados a terminar con el intento de Murdoch por comprar BSkyB.

El secretario de Transporte, Philip Hammond, aseguró entender la preocupación pública respecto de una expansión del imperio de Murdoch, pero afirmó que el Gobierno debe respetar la ley.

«El Gobierno no puede cambiar las reglas a mitad de camino. Si lo hiciéramos, indudablemente seríamos llevados a una corte y probablemente perderíamos», dijo a Sky News. Ya antes del escándalo, quienes sostenían que la operación no debía ser autorizada por el Gobierno se centraban en que, de obtener vía libre, la compañía lograría un poder desmesurado dentro de la prensa británica. News Corp. también posee dos diarios (el sensacionalista The Sun y el respetado The Times) y otro dominical (The Sunday Times).

Pero las acusaciones de escuchas telefónicas llevaron al regulador mediático británico, Ofcom, a decir que considerará si los directores de News Corp. son personas «idóneas» para dirigir BSkyB.

Los observadores insistieron en que la decisión de cerrar el dominical, despidiendo a 200 empleados, fue un intento de sacrificar News of the World para salvar la operación televisiva. La duda es si semejante gesto será suficiente para impedir que el escándalo se extienda al resto del grupo News Corp.

«El error estratégico que cometió News Corp. fue pensar que cerrar el periódico pondría fin al tema», dijo el estratega de marcas Simon Middleton. «Peso esa toxicidad se ha contagiado», indicó.

Middleton dijo que se ha producido un cambio fundamental en las actitudes de la gente hacia el imperio de Murdoch en el Reino Unido. «Hay un punto, y uno nunca sabe hasta que llega, en el que lo aceptable se vuelve inaceptable», señaló.

«Lo que pasa es que este tipo de remezón saca a la gente de la autocomplacencia. Eso se aplica no sólo a los hombres y mujeres de la calle que compran el News of the World, no sólo a los hombres y mujeres en la calle que compran el Times y el Sunday Times, sino también a la clase política», explicó.

Agencias Reuters, ANSA y EFE

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