4 de noviembre 2010 - 00:00

Presupuesto: Gobierno logró el dictamen con voto de la oposición

Gustavo Marconato consiguió sumar 23 firmas para el proyecto oficial en la reunión de ayer de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Claudio Lozano presentó su propio dictamen y le restó así un voto clave a la oposición.
Gustavo Marconato consiguió sumar 23 firmas para el proyecto oficial en la reunión de ayer de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Claudio Lozano presentó su propio dictamen y le restó así un voto clave a la oposición.
El kirchnerismo logró ayer avanzar un paso en el debate por el Presupuesto nacional 2011: consiguió emitir dictamen en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados con suficientes firmas como para consagrarlo como el de mayoría. Pudo hacerlo gracias a que la oposición, una vez más, fue dividida: Claudio Lozano presentó su propio dictamen y el resto de los bloques hicieron lo propio. Hasta la socialista Alicia Ciciliani llegó a estampar su firma en el dictamen de Presupuesto del kirchnerismo pero, curiosamente, luego pidió retirar su apoyo. Los socialistas quedaron entrampados, quizás, en una negociación con el Gobierno por el financiamiento del Puerto de la Música, una obra faraónica con la que Hermes Binner quiere pasar a la historia de la ciudad de Rosario y cuyo costo supera los $ 150 millones, argumento suficiente como para el tira y afloje con el Gobierno.

«Nuestro compromiso para que el Gobierno nacional tenga este instrumento fundamental en tiempo y forma es claro, pero también es claro que el Congreso tiene la responsabilidad de velar para que ese Presupuesto tenga una asignación de recursos equitativa y que corresponda con la legislación vigente», dijo Ciciliani para justificar la posición.

El dictamen que logró el oficialismo tiene, como todos los años, modificaciones en relación con el proyecto que envió Cristina de Kirchner. Se incorporaron, por ejemplo, más fondos a las Universidades Nacionales y más promesas de obras en provincias en la clásica planilla conocida como «de la felicidad».

De todas formas, el Gobierno debe pasar la batalla más dura: en el recinto no tiene los votos para aprobar el proyecto, salvo que logre cerrar un acuerdo con todo el socialismo, los diputados de Eduardo Macaluse y los que siguen a Fernando Pino Solanas. De hecho, Lozano le planteó a Gustavo Marconato, el kirchnerista santafesino presidente de Presupuesto y Hacienda, que abriera una mesa de discusión para unificar posiciones junto con el resto de la oposición. Pero un acuerdo general en torno del Presupuesto parece hoy imposible.

Si el oficialismo no logra ese número, lo que resulta casi seguro, pasará entonces al plan B. Es decir, intentará que no se apruebe ningún dictamen de Presupuesto para continuar en 2011 con la reconducción de la actual Ley de Presupuesto 2010, lo que libera a Cristina de Kirchner de restricciones para disponer de los excedentes de recaudación.

La oposición, por su lado llegó a un acuerdo para presentar un proyecto unificado, pero fueron las posturas divididas las que le permitieron al kirchnerismo reunir las 23 firmas para lograr el dictamen de mayoría.

Así, con dictámenes de minoría quedaron la UCR y el Peronismo Federal, que presentaron un despacho en forma conjunta, y la Coalición Cívica y Proyecto Sur, que propusieron otros dos proyectos.

El PRO y el GEN terminaron sumándose al PJ disidente y la UCR que presentaron un dictamen donde incorporan el pago del 82% a jubilados, una modificación a la proyección de inflación para 2011 que el Gobierno fijó en el 8,9% y un recorte en los superpoderes.

Esas modificaciones alteran el momento total de gasto que el Gobierno fijó en $ 372.911,9 millones y también los ingresos totales que el proyecto oficial estimó en $ 492.178,6 millones.

En la misma reunión de la comisión se firmaron los despachos del proyecto que establece la prórroga del impuesto adicional de emergencia sobre los cigarrillos. Allí también hubo diferencias. El proyecto busca extender la vigencia de ese impuesto hasta el 31 de diciembre de 2019, pero la oposición no quiso convalidar la facultad que se cede al Poder Ejecutivo para elevar o reducir la alícuota.

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