19 de octubre 2011 - 00:00

Primarias: los ecos de una ley experimental

Desde su llegada al poder, Néstor Kirchner enfrentó cuatro elecciones y aplicó, según su conveniencia, formatos o regímenes distintos. Se benefició de la fractura peronista en 2005, gestó la transversalidad en 2007 e inventó las testimoniales en 2009.

El primer experimento le permitió colectar legisladores por dos vías que luego de la elección se fusionaron. Con el segundo capturó a sectores del radicalismo. Y con el tercero, aunque infructuoso, forzó a jugar a gobernadores e intendentes para defender el armado K.

En los tres casos, además, siempre hubo un Kirchner como candidato principal: Cristina de Kirchner como senadora nacional por Buenos Aires en 2005 y como presidente en 2007; él mismo como diputado por la provincia en 2009.

No fue una excepción a esas dos reglas K 2011: otra vez, un Kirchner es el postulante top -Cristina- y de nuevo se ensayó, aunque en este caso con reformas legales de por medio, un cambio en el sistema electoral con la inclusión de las primarias.

Todo indica que no será la última vez que ocurra: la experiencia del modelo que instauró las internas abiertas, obligatorias y simultáneas -realizadas el 14 de agosto- generó cuestionamientos y surgieron, en su aplicación, dudas y interrogantes. Veamos. 

  • Con otro nombre -«listas de adhesión»-, y una limitación menor, quedaron en pie las colectoras a pesar de que éstas atentan con su existencia contra el espíritu de las primarias que fueron creadas, en teoría, para que los partidos resuelvan sus candidaturas en elecciones abiertas para tener, finalmente, un solo candidato en cada uno de los niveles en que se compite. Con las colectoras eso no ocurrió: un mismo candidato presidencial, como sucedió con Cristina, puede tener más de un candidato a gobernador -en este caso Scioli y Sabbatella- y dos o más candidatos a intendente, tal como se registra en varios distritos bonaerenses. 

  • Con las colectoras ocurrió algo más curioso: hubo preprimaria y posprimaria. Es decir, algunos candidatos que tenían lista bis pudieron colgarse de Cristina de Kirchner antes del 14 y otros después. La lógica, en todo caso, hubiese sido que las «adhesiones» se hubiesen colgado luego de la interna. Ambos temas es probable que sean modificados a futuro. 

  • Otra cuestión que quedó en veremos fue el cronograma: ya hubo claras advertencias de que los tiempos entre las primarias y la general son cortos, por lo que se sugiere, sobre todo desde ámbitos judiciales, modificar la fecha de las primarias. 

  • Hay, además, un universo difuso que la ley no delimitó debidamente: determinar hasta dónde un partido puede disponer sobre sus propias listas luego que éstas fueron elegidas en las primarias. Hubo dos casos testigo: el duhaldismo bajó una lista de candidatos a diputados provinciales en la Cuarta Sección, a modo de sanción a un candidato, y Rodríguez Saá volteó su lista de intendente en Vicente López, a pesar de la oposición de algunos de sus integrantes. 

  • La Justicia no encontró la forma para subsanar ese hueco: aunque se reconoció el derecho de los candidatos no se les permitió a éstos presentar las boletas para competir ya que ésa es -según coincidieron el juez Manuel Blanco y la Cámara Nacional Electoral- una facultad exclusiva de los apoderados partidarios. Simple: si el apoderado no quiere avalar una lista, por más que ésta haya ganado la primaria, puede voltearla. Ese punto sienta otro precedente respecto de las listas y candidatos votados que, aunque por ley no pueden bajarse, en la práctica lo hacen al no presentar «boleta» para competir, por lo cual no están en el cuarto oscuro.

    Pablo Ibáñez
  • Dejá tu comentario