26 de enero 2009 - 00:00

Primera dama estadounidense opaca look de Cristina

LOOK DE DÍA
LOOK DE DÍA
Tal vez por su metro ochenta de estatura, cuerpo fibroso y estilo osado, Michelle Obama acaparó la semana pasada las miradas de los especialistas en moda en todo el mundo.
Envidiable, seguramente, para Cristina de Kirchner, tanta atención y tantos elogios sobre la primera dama norteamericana, que hasta logró opacar los llamativos modelos que la Presidente argentina sacó a relucir en su viaje a Cuba y Venezuela, en un intento por no pasar inadvertida.
Esta vez, no fue el centro de atención de la prensa internacional, que siempre se detiene a analizar la vestimenta de Cristina de Kirchner en sus viajes a otros países. La mujer de piel de ébano le ganó en esta ocasión la pulseada a la mandataria argentina, y se convirtió en el eje de la crítica internacional.
El nombre de la primera dama estadounidense estuvo en los últimos días en boca de los analistas más destacados del circuito del fashion mundial. Como Cristina de Kirchner la semana previa a asumir su mandato, Michelle Obama guardó con celo el secreto de cómo sería el outfit que llevaría para acompañar a Barack Obama el día en que se convirtiera en presidente. No ocultó esa información por temor a las críticas -se sabe que es una mujer segura de su look que, a diferencia de la mandataria argentina, no tiene asesores-, lo hizo con el único fin de generar expectativa.
Sin dudas, logró su cometido. Las publicaciones especializadas en moda no hicieron otra cosa más que hablar de ella en el último mes y de los supuestos conjuntos que la dama luciría el día de la asunción de su esposo.
Igual que Cristina de Kirchner, Michelle Obama encarna ese deseo típicamente femenino -y, digámoslo, egocéntrico- de hacer de su imagen un ícono mundial.
Desde las elecciones primarias, dejó en claro cuáles eran sus gustos en materia de vestuario: colores shocking que contrasten fuertemente con el tono de su piel, en vestidos sin mangas, combinados con cinturones anchos para remarcar el talle avispa y collares de perlas para darle un toque de sofisticación al look.
Curiosamente, los mismas reglas que sigue Cristina de Kirchner en su guardarropas. 
  • Estatura
    La diferencia, claro, es que la estatura de mannequín de la primera dama estadounidense le permite lucir mejor que a la Presidente argentina las faldas, dejando al descubierto sus piernas infinitas y delgadas, de las que carece la argentina. Ni que hablar de los soleros y cinturones que usan ambas damas: si bien la Presidente argentina cuenta con una cintura marcada, los brazos no son su fuerte, al revés de Michelle Obama, que aunque jura que no los entrena, tiene brazos firmes y torneados.
    Sin embargo, ambas mujeres tienen algo en común. Las une su devoción por los diseños de pasarela y la intención de crear un estilo sujeto a los últimos gritos de la moda.
    Amante de los diseños latinoamericanos -se sabe que sus preferidos son el cubano Narciso Rodríguez y la chilena María Cornejo, quien también supo conquistar a Michelle Bachelet-, Michelle Obama sorprendió al presentarse para el histórico día de su marido con un conjunto de la diseñadora cubana Isabel Toledo.
    Descartados quedaron los cuarenta bocetos que le enviaron los modistos más exclusivos, entre ellos Karl Lagerfeld, Christian Lacroix y Carolina Herrera.
    La dama se jugó por un modelo de la diseñadora que la vistió varias veces para la campaña electoral de Barack Obama.
    Pero confundió a la multitud por el color incierto del atuendo. ¿Verde, amarillo o dorado? En realidad, el vestido a la rodilla bordado con paillettes en el escote y el tapado de brocato francés eran verde oliva. Sin embargo, la textura tornasolada del modelo parecía cambiar de color cuando se lo veía a la luz.
    Para completar el conjunto, la primera dama de los Estados Unidos eligió unos guantes de la marca estadounidense J. Crew, una pashmina de cashmere y unos exclusivos zapatos de la firma Jimmy Choo, infaltables en el guardarropa de las celebridades de Hollywood. Todo a tono con el atuendo -no sólo la Presidente argentina sufre de esa manía de engamar accesorios y vestimenta-.
    Demasiado brillo de día, se alarmaron los asesores de imagen. La misma crítica que aún hoy, después de un año de mandato, le hacen a la Presidente argentina. Tal vez Michelle estuvo brillosa, pero definitivamente brillante.
    Teniendo en cuenta su devoción por los colores estridentes, seguramente le haya gustado a Cristina de Kirchner la elección de la dama oriunda de Chicago. Sin embargo, no tuvo la osadía de la estadounidense de vestir tan llamativa cuando le tocó asumir la presidencia. En cambio, la argentina prefirió para esa ocasión ir a lo seguro optando por lo clásico: blanco de día, negro de noche.
    Mucho más discreta que Michelle Obama, Cristina de Kirchner llevó ese diez de diciembre de 2007 un vestido sencillo con tapado de guipiur francés, creado por quien se convertiría luego en su modista de cabecera, Susana Ortiz.
    Igual de clásica, en el cóctel que se celebró por la noche y donde recibió a sus pares de otros países, la dama argentina llevó un vestido de seda negra al cuerpo, con detalles de encaje en el escote y en los breteles, y un fino lazo de raso con hebilla dorada en el centro.
    Un look completamente distinto al que llevó la esposa de Obama en el festejo que brindó de noche su marido. Lució radiante la primera dama bailando y festejando con su marido. Al igual que Jackie Kennedy, también eligió el blanco para su inauguración como primera dama. Deslumbró a los presentes con un vestido largo corte princesa con cola y un hombro al descubierto, diseñado por el taiwanés Jason Wu, que tenía flores superpuestas y paillettes de cristal salpicados por la amplia falda. Un diseño ejemplar, digno de ser exhibido en los museos de moda, que resaltaba las curvas de la nueva primera dama y le daba a su figura de ébano un aspecto angelical.

  • Chic hasta en los accesorios, eligió sólo una pulsera y anillo vintage para completar. Sabe la dama de Estados Unidos que menos es más a la hora de crear un look y decidió dejarle todo el protagonismo al atuendo, y por eso no llevó casi ninguna joya.

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