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Primera pericia: no se detectó pólvora
"Lamentablemente dio negativo", señaló Fein sobre el barrido electrónico en la mano del exfiscal, aunque aclaró que ese resultado no implica que se descarte la hipótesis del suicidio.
Según explicó en declaraciones radiales, "cuando se dispara el arma, al ser tan ínfima y pequeña la cantidad (de pólvora) que se levantó para un barrido electrónico, el estudio no pudo arrojar un resultado positivo", por lo que se ordenó un nuevo peritaje.
"Esto es un aspecto técnico que sucede. Pero no descarta que se haya disparado él", subrayó Fein, quien durante la jornada también escuchó otros testimonios y se reunió con su exesposa, la jueza de San Isidro Sandra Arroyo Salgado, quien podría convertirse en querellante en la causa en representación de sus dos hijas.
Arroyo Salgado ha sido una jueza de buena sintonía con el kirchnerismo. Fue ascendida a magistrada de primera instancia durante la administración de Néstor Kirchner y el Gobierno siguió de cerca sus investigaciones a la empresaria Ernestina Herrera de Noble por presunta apropiación de menores.
En los tribunales es bien conocido el dato de que la jueza no había terminado en buenos términos su matrimonio con Nisman.
Ayer la fiscal Fein solicitó el registro de llamadas y mensajes entrantes y salientes de los teléfonos de Nisman desde cinco días antes de su fallecimiento, además de los registros de las cámaras de seguridad del edificio de Puerto Madero y material de sus computadoras.
Esta pericia, que es de las más importantes, suele presentar demoras ostensibles porque se requiere de una diligencia judicial a la empresa encargada de la seguridad de la torre Le Parc.
"Hay muchísimas medidas de prueba que disponer en la causa, hay que esperar que arrojen resultados los estudios de la sangre encontrada en el arma y en el lugar. Se están aplicando cotejos en laboratorios químicos directamente con ADN. Yo no dispuse con factor y grupo (sanguíneo), sino directamente con ADN, para que de esa manera sea categórico el resultado", aseguró la fiscal.
A la vez, indicó que estos estudios permitirán determinar "si toda esa sangre se correspondía con la persona del doctor Nisman o pudo haber otra persona".
Por otra parte, se conoció ayer el nombre del colaborador que le llevó el arma a Nisman, Diego Lagomarsino, de quien la fiscal sostuvo que "trabajaba desde 2007 en especialidad de informática, una parte técnica de esa unidad fiscal, y lo hacía a requerimiento sólo del doctor Nisman".
Afirmó además que "esta persona trabajaba tanto dentro de la unidad como en su domicilio, cuando lo requería" el fallecido fiscal, porque "era una persona muy allegada", y que "el arma estaba debidamente registrada a nombre de esta persona".
Tal como adelantó este diario, Lagomarsino se encuentra desde el lunes bajo custodia del Ministerio de Seguridad porque sería la última persona que vio con vida a Nisman y además manifestó temer por su vida.


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