15 de febrero 2011 - 00:00

Primera protesta formal a EE.UU. por el avión fantasma

La Argentina presentó anoche su primera queja formal ante los Estados Unidos por la detección de carga no declarada en un avión militar de ese país. El encargado de transmitir las protestas fue Héctor Timerman, que recibió al consejero para Asuntos Políticos de la embajada norteamericana, Alexander Featherstone. Fue la conclusión de un día cargado de cruces diplomáticos entre ambos países: Estados Unidos se declaró «perplejo y preocupado» por la revisión de su aeronave, en tanto Timerman sembró sospechas en torno a la carga y se quejó por la falta de colaboración de las autoridades norteamericanas.

Lo que arrancó como una infracción aduanera detectada sobre el fin de la semana pasada amenaza con convertirse en un conflicto diplomático de proporciones, salpicado por elementos dignos de una película de espionaje. El canciller declaró anoche que una valija incautada a los militares norteamericanos contenía «armas, drogas psicotrópicas y equipos de comunicación» sofisticados, cuyo destino los uniformados estadounidenses se negaron a precisar. El avión contenía un cargamento que tenía como propósito colaborar con las autoridades argentinas en el entrenamiento de las fuerzas policiales.

Cristina de Kirchner ordenó ya descifrar las claves de los materiales militares incautados que figuraban encriptados dentro de una valija verde, lo que puede darle otra vuelta a esta trama. Timerman contó que dos militares estadounidenses «se sentaron durante seis horas» sobre el maletín para impedir la requisa. El funcionario habló por la cadena CNN y se manifestó molesto por la «falta de cooperación» de las autoridades de Estados Unidos en la aclaración del origen y destino del material.

«Estamos preocupados por la seguridad tanto como Estados Unidos», dijo el canciller, y aclaró que la incautación se concretó en la Aduana, «como en cualquier país normal». Según el canciller, «las leyes son para que todos las cumplan», más allá de que se trate de «un país poderoso».

Desde Estados Unidos se encargaron de transmitir por varias vías el malestar por la situación. El vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley, alegó que su Gobierno sigue «perplejo y preocupado» el accionar del Ejecutivo argentino y se quejó del «inusual registro» al que fueron sometidos sus militares, y desmintió que hubiese habido material «camuflado» en la aeronave.

Mientras el subsecretario para Asuntos Hemisféricos, Arturo Valenzuela, manifestó «sorpresa» por la incautación del material y por la decisión del Gobierno argentino de no haber conversado acerca del problema antes de tomar una decisión.

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