16 de noviembre 2009 - 00:00

Prior: viaje submarino a la profundidad del color

Las formas de Prior arrastran las huellas que atesora la memoria. En sus pinturas hay ahora unas configuraciones que tienen su equivalencia en la música.
Las formas de Prior arrastran las huellas que atesora la memoria. En sus pinturas hay ahora unas configuraciones que tienen su equivalencia en la música.
Alfredo Prior, protagonista ineludible de la generación de los años 80, expone hasta fin de mes en la Galería Vasari la muestra «20.000 leguas de blues submarino». Se trata de una serie de pinturas donde el artista experimenta con nuevas formas y colores y, donde abandona su acostumbrado oscilar entre la figuración y la abstracción para volcarse a la abstracción total.

El primer cambio que se advierte al ingresar a la sala, es el del color. El verde talo y los azules han dejado lugar a unos dulces tonos malva. Al mirarlos, Prior sonríe y con humor observa: «hoy podría utilizar sin temor y sin prejuicio, el temido rosa bombón», color que mereció el repudio de los pintores de su generación. Luego, en sus grandes telas de formato heroico reinan ahora unas formas circulares que vienen a suplantar la iconografía surgida de los libros infantiles, los gnomos, conejos, osos y personajes de leyenda que poblaron durante décadas el imaginario del artista, sus bosques con seres de maravilla.

En medio de unas mareas de pintura de colores diversos, navegan estos nuevos círculos irregulares. Al superponerse las capas de pintura, unas sobre otras, configuran, con sus transparencias, vetas y salpicaduras, los bellísimos paisajes que son la marca registrada del artista.

El énfasis, puesto en la materialidad de la propia pintura, define el sentido de las obras, como señala Umberto Eco: «La materia se convierte ya no solamente en el cuerpo de la obra, sino también en su fin, en el objeto del discurso estético». Es decir, en ese auténtico campo de batalla que es la superficie de las telas, los densos empastes y las chorreaduras líquidas del «dripping» generan zonas donde se cruzan ritmos lentos o alucinados, donde surgen como llamas los rojos y los amarillos. La obra pareciera cobrar autonomía, haber ganado un sentido y una vida propia que va más allá de la voluntad del autor.

Toda la muestra se relaciona -distanciadamente- con los ciclos de la naturaleza, con los fenómenos del cosmos que fascinaron a los pintores románticos, aquellos que iban en busca de la belleza angustiante de lo sublime. Prior pertenece al mundo que describía Slavoj Zizek, de lo sublime trivial, donde los objetos comunes escalan a este estatus. Sin embargo, el artista es capaz de surfear sobre las olas de las tendencias, acaso para buscar lo sublime que queda en el mundo actual.

Así dejó atrás sus ositos de pelouche y se sumergió - metafóricamente-, al ritmo de sus blues, a bucear en los nuevos territorios, para traer estas imágenes que provienen de su interior y para llevar a la tela las formas abstractas de su imaginación.

Sus formas arrastran -como suele ocurrir en los sueños- las huellas que atesora la memoria. Allí, en las pinturas, están ahora unas configuraciones que tienen su equivalencia en la música y que traen el recuerdo de los planetas, las formaciones geológicas y los soles y los mares. Finalmente, con su sensual manejo de los materiales, Prior separa sus pinturas del espacio exterior, se sirve del brillo del esmalte, elemento que a la vez exalta no sólo los colores sino también los bajorrelieves que configura la pintura y los charcos que dibuja el color.

Prior nació en Buenos Aires en 1952; a los 18 años presentó su primera muestra individual en la galería Lirolay; estudió literatura y arte oriental. En los años 80, compartió exposiciones con Guillermo Kuitca, José Garófalo, Martín Reyna, Rafael Bueno, Juan José Cambre, Sergio Avello, Pablo Suárez y Duilio Pierri, entre otros. En los años 90 fue artista de Ruth Benzacar. Si bien es cierto que poco a poco, los galeristas y operadores culturales argentinos están presentando a nuestros artistas en el circuito internacional, con Prior tienen todavía una deuda pendiente.

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