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Privatizaciones, la nueva pelea
A lo largo de las dos horas de un tenso duelo divulgado por el canal de televisión Bandeirantes, la candidata oficialista Dilma Rousseff acusó a su rival, el socialdemócrata José Serra, de planear privatizar Petrobras y entregar a empresas extranjeras el derecho de explotar los gigantescos yacimientos ubicados en las aguas ultraprofundas de la capa pre-sal del litoral brasileño.
La candidata del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) a suceder al presidente Luiz Inácio Lula da Silva sostuvo que los supuestos planes de privatizar Petrobras estarían vigentes desde el pasado Gobierno de Cardoso (1995-2002), correligionario de Serra en el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
«Había un plan de división de Petrobras, con la venta de refinerías y del sector de fertilizantes», sostuvo la candidata del PT, quien agregó que asesores de Serra defienden la participación de grupos extranjeros en la prospección de los yacimientos de la capa pre-sal.
En respuesta, Serra negó tajantemente que planee privatizar Petrobras y sostuvo que su proyecto es el de «fortalecer a todas las empresas estatales». Al mismo tiempo, sostuvo que las críticas de Rousseff a las privatizaciones realizadas durante el Gobierno pasado forman parte de una estrategia de campaña electoral.
«El tema de la privatización surge cada vez que hay elecciones. El PT no anuló ninguna de las privatizaciones realizadas por el Gobierno de Fernando Henrique Cardoso», dijo el opositor, quien recordó que el Gobierno de Rousseff y Lula obstaculizó la privatización de las telecomunicaciones al final de la década del 90.
«Si hubiese prevalecido la posición del PT, Brasil sería hoy el país del teléfono público. Nadie tenía un teléfono móvil, una línea costaba una fortuna, y hoy hay 180 millones de celulares en Brasil, todos lo tienen», afirmó.
El duelo en torno a las privatizaciones fue solamente uno de varios librados por los dos candidatos a la Presidencia. Durante el programa, Rousseff acusó a Serra de ser responsable de las «calumnias» que la apuntan como defensora de la legalización del aborto, mientras que el socialdemócrata afirmó que la heredera de Lula tiene «dos caras», al intentar «volver atrás» en una posición que ella misma habría manifestado.
«La población exige conocer a los candidatos, quiere saber qué piensan sobre varias cosas... Vos misma dijiste en un debate del diario Folha de Sao Paulo que estabas en favor de la liberación del aborto, y luego dijiste lo contrario. Se trata de no tener dos caras», afirmó.
La representante del PT, a su vez, insistió en su acusación, y sostuvo que la propia esposa de su rival, la chilena Mónica Allende Serra, habría afirmado que «Dilma está en favor de la muerte de los niños», lo que el socialdemócrata no desmintió.
El debate de la TV Bandeirantes dejó claro que la batalla hacia la segunda vuelta electoral será mucho más agresiva que la moderada campaña hacia las urnas del 3 de octubre pasado, en las que la representante del PT obtuvo casi un 47% de los sufragios válidos, frente al 39,6% de Serra.
Según una encuesta divulgada el sábado por el Instituto Datafolha, al iniciarse la disputa decisiva Rousseff sigue adelante con un 48% de las intenciones de voto, frente al 41% de Serra. Descontados los electores indecisos y los que pretenden abstenerse o anular su voto, la «delfina» de Lula ganaría hoy la segunda vuelta electoral con un 54% de los votos válidos, frente al 46% de su rival socialdemócrata.
Agencia DPA


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