26 de enero 2010 - 00:20

Privilegio: Aerolíneas vuela al exterior desde Aeroparque

Protestan las otras Aéreas por «desigualdad ante la ley». ¿Caos?

Juan Pablo Schiavi
Juan Pablo Schiavi
Otro de los favores oficiales para tratar de rescatar a Aerolíneas Argentinas de su caótico presente provocó una protesta del resto de la industria: las aéreas agrupadas en JURCA (la cámara que agrupa a las aerolíneas que operan en la Argentina) se opone a que la reestatizada use el Aeroparque Jorge Newbery para vuelos «regionales», o sea a países de América Latina como Chile, Perú, Brasil, Bolivia o Venezuela.

La semana pasada el secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi autorizó los vuelos regionales desde Aeroparque para Aerolíneas, que hasta ahora sólo usaba esa terminal aérea para operar rutas de cabotaje y a Uruguay.

La medida, polémica, es un claro paso en la dirección opuesta a lo que aconsejan todos los expertos en tráfico aéreo y en lo que comenzó a trabajar a fines de la década del 90: el cierre gradual de Aeroparque y el traslado de todas las operaciones aéreas a un renovado y ampliado aeropuerto de Ezeiza.

De hecho, Aeropuertos Argentina 2000 (AA 2000) comenzó las obras en lo que será la futura terminal de cabotaje en Ezeiza, que se usará básicamente para los vuelos de conexión, y evitar que los pasajeros que -por caso- llegan a Buenos Aires y viajan de inmediato a algún destino del interior deban cruzar el GBA para tomar su vuelo a Bariloche, Córdoba o Iguazú.

Según trascendió, técnicos de AA 2000 le plantearon a la ANAC el colapso que de manera casi inevitable se producirá en Aeroparque cuando Aerolíneas traslade allí sus vuelos regionales.

También recordaron que el proyecto del concesionario prevé que en el momento que esté lista la nueva terminal de Ezeiza (a fines de 2012) las frecuencias de cabotaje de conexión operarán allí, lo que aliviará el tráfico en el Jorge Newbery. Pero hasta tanto suceda eso, sería casi imposible agregar tantos vuelos más al sobrecargado tráfico de Aeroparque.

La obvia intención de Schiavi y sus jefes políticos es favorecer a Aerolíneas Argentinas; se sabe que al menos dos terceras partes de los viajeros aéreos viven mucho más cerca de Aeroparque que de Ezeiza.

En condiciones normales (léase una Aerolíneas Argentinas que tenga una flota razonablemente operativa, que ofrezca estándares de confort y entretenimiento a bordo, y de cumplimiento de horarios en línea con el resto de la industria, por citar sólo algunas de sus falencias actuales) casi todos los pasajeros a quienes se ofrezca volar desde Palermo o desde el sur del GBA, optarán por la primera alternativa, y -si Schiavi se sale con la suya- la única aérea en condiciones de ofrecer vuelos a Brasil desde Aeroparque será la reestatizada línea de bandera.

Quedarán en desventaja todas las demás: las brasileñas TAM y Gol-Varig, la chilena LAN, la colombiana Avianca, la centroamericana TACA y hasta los «amigos» de la bolivariana Conviasa, entre muchas otras.

Lo esperable y lógico sería que Transporte autorizara también a las aéreas de los países citados, y por una cuestión de mera igualdad ante la ley, a usar Aeroparque también para sus propias frecuencias. Sin embargo, Schiavi ya se encargó de descartar esa posibilidad, al declarar la semana pasada que «en todos los países las empresas locales son favorecidas por los Gobiernos».

El favoritismo impuesto por el Gobierno para la deficitaria empresa estatal tendrá su lado positivo, sin embargo: de acceder al pedido de JURCA, el tráfico aéreo de la ya saturada terminal de la Costanera aumentaría el 40%.

En un comunicado distribuido ayer JURCA lo confirma: «Aún cuando se respetara la igualdad para autorizar a todas las líneas aéreas a operar desde Aeroparque -algo que no ha sido formalmente aclarado aún por la autoridad-, existen restricciones a nivel de infraestructura que hacen imposible la instrumentación de este plan.» El comunicado revela que ya pidieron una entrevista urgente con el ministro Julio de Vido, con el propio Schiavi y con Rodolfo Gabrielli, titular de la ANAC (la autoridad de control del mercado aerocomercial).

Los empresarios adelantan que -si se les concede la audiencia- plantearán que la franquicia sea repartida en forma equitativa entre todas las aéreas que operan en la Argentina. También pedirán un estudio técnico a fin de determinar las posibilidades operativas de Aeroparque para semejante incremento en su movimiento diario y detalles no menores como «la asignación de slots (horarios), espacios para mostradores de chek-in, cocinas de vuelo, servicios de atención en rampa, seguridad, aduana, migraciones y oficinas administrativas, entre otros aspectos.»

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